Steve Jobs, Bill Gates, Vera Wang, Joanne Rowling. ¿Sabes qué tienen en común todos ellos? En algún momento fracasaron. 

Emprender no es fácil. Sin embargo, para llegar al éxito necesitas salir de tu zona de confort, por lo que debes acostumbrarte a la posibilidad de equivocarte. Compartimos contigo algunas claves y procesos para ayudarte a superar el miedo al fracaso.  

 

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En resumidas cuentas, cuantas más cosas intentes, mayores serán las posibilidades de enfrentarte con el fracaso y los errores. Pero como una frase popular dice: «El éxito no es definitivo y la derrota no es fatal: lo que realmente importa es el coraje que se tiene para seguir adelante».

¿Qué es el miedo al fracaso?

El miedo, en general, es normal y tampoco debes considerarlo un enemigo. El problema surge cuando ese miedo crece tanto que te paraliza. El miedo al fracaso no es diferente; en un grado natural, es simplemente una sensación que te hará sentir intimidado ante situaciones nuevas o desconocidas. Y a menudo le sucede a las personas más brillantes.

Puede incluso motivarte a planear qué herramientas o estrategias puedes utilizar para compensar problemas o errores que se quizás se presenten en una situación determinada: desde un trato con un cliente hasta el proyecto integral de tu empresa nueva.

¿Cómo puede afectarte el miedo al fracaso?

Si el miedo al fracaso se apodera de ti, será un obstáculo que te impedirá avanzar y, en el peor de los casos, puede llegar a inmovilizar y frenar todo tu proyecto. Incluso si no te afecta de esta manera tan extrema, el miedo al fracaso puede afectar tu capacidad de análisis y nublar tu visión a la hora de evaluar los procesos en un proyecto o contrato, desestimar la capacidad de los integrantes de tu equipo de trabajo o de otros elementos que forman parte del proceso en el que se presentó un problema o varios errores.

Además de esto, dejarte llevar por el miedo al fracaso te impedirá ver las oportunidades de desarrollo o resolución posibles que existen. Te mantendrá en un estado constante de estrés que repercutirá en tu desempeño y rendimiento laborales: será difícil que puedas distinguir en qué momentos o procesos debes relegar tu responsabilidad o la de otros a especialistas o profesionales que conocen más sobre asuntos específicos.

Será mucho más útil si dejas de castigarte por los errores. Por eso te presentamos las siguientes perspectivas que te ayudarán a ver que los fracasos y fallas también pueden tener un lado positivo.

 

8 claves para reconsiderar el miedo al fracaso

Piensa que los momentos de fracaso pueden ser:

1. La ayuda para mejorar tu resiliencia

Solo hay dos respuestas posibles para los errores y el fracaso: o te das por vencido o te levantas y lo intentas otra vez.

Si eliges la segunda opción, inevitablemente te convertirás en una persona más resiliente. Levantarte después de una derrota te da confianza y la vez que vuelvas a equivocarte o fracasar (porque sí, volverá a suceder), recordarás esta ocasión y pensarás: «Pude superar X, así que puedo superar Y».

Más que verte a ti mismo como la falla o el fracaso, mírate como una persona que se niega a dejar que las malas experiencias y fallas lo detengan. Como alguien que continuamente experimenta hasta alcanzar sus metas y objetivos.

2. El principio (y no el final)

Solemos pensar en el error como el final de una oportunidad: un cliente decide contratar los servicios de tu competencia, así que decides cerrar el asunto y darlo por perdido, y seguir.

Fin.

No obstante, cada error es en realidad la oportunidad para un nuevo comienzo. Tal vez volverás a encontrarte con ese cliente cuando el contrato con tu competencia esté cerca de vencer y podrás ofrecerle una vez más tus servicios. Esa será una nueva oportunidad para que decida cambiar y darle una oportunidad a tu negocio. O tal vez esta experiencia de rechazo inicial te ayudará a trabajar en las características de diferenciación de tu marca y la fortalezcan. 

Una vez que hayas mejorado tu producto y tu empresa, verás que empezarás a perder menos clientes en comparación con la competencia. Piensa en tus errores como experiencia, no como algo definitivo.

3. Una prueba de que te arriesgaste

Si nunca intentas cosas nuevas, nunca te equivocarás. Fallar demuestra que eres ambicioso. Podrías evitar tomar el teléfono y llamarle a un socio potencial, pero si dejaras pasar esa oportunidad nunca cerrarías tratos.

A fin de cuentas, debes estar orgulloso de tus errores porque cada uno significa que te pusiste en riesgo de ser rechazado, pero también de no serlo y de crecer.

Basta con que observes detalladamente tus actitudes y que te asegures de no repetir tus errores, porque eso no es valiente, sino descuidado.

4. Una situación que te ayuda a ganar conocimiento y experiencia

Ser exitoso 100 % de las veces te hace tener confianza excesiva, lo que puede afectar tu capacidad de evaluar riesgos. Como resultado, tomarás decisiones poco adecuadas.

Digamos, por ejemplo, que tu empresa domina tu área de especialidad por los últimos seis meses. Debido a ello decides concentrar toda tu energía en una oportunidad de negocio con un cliente que necesita cinco veces más del tiempo que le dedicas a un asunto. Crees que eres capaz de realizar el negocio, aun si la persona a cargo de la gestión de realización te advierte que tal vez requieren un estado de la empresa más consolidado para darle una atención total a este cliente y mantener el desempeño actual.

Decides ignorar esta advertencia y cuando estás en pleno proyecto, te das cuenta de que la productividad del último trimestre es mucho menor porque ignoraste a los otros clientes en tu cartera por priorizar a este último cliente.

Aunque podrías pensar que este error es muy grave, haberlo cometido significa que en el futuro tendrás más cuidado para que puedas trabajar de manera simultánea con clientes que requieran de menos recursos y que muestren mayores probabilidades de consolidar el negocio.

5. La mejora de tu capacidad de deducción

Los emprendedores confían mucho en sus suposiciones. Piensa tan solo en la cantidad de veces que has supuesto algo en la semana, desde «este cliente no es serio» y «el presupuesto de este cliente parece ser elevado» hasta «el negocio con estos clientes está prácticamente cerrado» y «probablemente estos otros clientes sacarán el mejor provecho de estas dos características del producto».

Las suposiciones pueden ayudarte a tomar decisiones más rápida y eficientemente, mientras que comparar tu experiencia previa con cada nuevo prospecto sería poco productivo. De cualquier manera, si operas con las suposiciones inadecuadas, necesitarás enterarte de ello lo más pronto posible para cambiar tu forma de actuar y adecuarla a las necesidades reales que tenga cada cliente.

Equivocarte debería servirte para darte cuenta de que una o más de tus creencias están mal y modificarlas cuanto antes. Por ejemplo, si asumes que las compañías pequeñas siempre buscan un precio más bajo podrías aplicar un descuento bastante alto a un cliente potencial que quizá hubiera estado dispuesto a pagar el precio completo.

Pese a esto, mientras aprendas de las suposiciones erróneas y no las repitas, estos errores te ayudarán a mejorar tu capacidad de deducción.

6. Varias pequeñas victorias

Cada vez que cometes un error, probablemente tomaste buenas decisiones durante el proceso y de ellas puedes aprender.

Para ilustrar un poco mejor esto, pensemos que identificaste incorrectamente las necesidades de un cliente o aparecen las características y beneficios equivocados en las muestras que ofreces de tu producto o servicio. Por supuesto que estarás muy enojado; pero, si lo piensas un poco, habrá cosas que podrás hacer bien en un futuro para las pruebas de otros clientes potenciales y todas ellas habrán surgido de esta equivocación.

En futuros tratos entonces podrías, por ejemplo:

  • Hacer que los clientes se interesen en entablar un diálogo contigo.
  • Ganar su confianza ofreciéndoles algún valor adicional.
  • Agendar una llamada de primer contacto.
  • Usar un contrato inicial que garantice una junta de conocimiento de ambas partes.
  • Realizar preguntas relevantes para llegar a un acuerdo de prueba apropiado que cubra las necesidades reales.

Como puedes ver, no hay manera de que los errores cometidos te dejen sin una ganancia o aprendizaje. Prioriza estas ganancias si te sientes inseguro después de una derrota.

7. Una oportunidad para potenciar tu empatía

Equivocarse te permite experimentar la humildad. Te das cuenta de que no eres invencible: tienes fallas y defectos, como cualquier persona. Esta revelación puede sonar como algo negativo, pero con moderación puede ser algo bueno. Si crees que nunca fallarás, se te dificultará identificarte con otros. Por lo tanto, cuando te enfrentes con problemas no sabrás qué referente tomar y mucho menos qué hacer. 

Una vez que tu ego haya recibido unos cuantos golpes, tu empatía con los otros se disparará. Esto no solo beneficiará tus habilidades de colaboración sino que también mejorará tus capacidades como líder. Los grandes líderes pueden identificarse con los retos que enfrentan los miembros de sus equipos. La empatía, sin duda, es una de las claves de los emprendimientos exitosos.

8. La señal de que estás en el camino equivocado

Fallar puede mostrarte que estás en el camino equivocado antes de que hayas recorrido demasiado en una dirección. Pensemos que intentas un nuevo método para tomar decisiones. Después de que esta estrategia falla con unos cuantos clientes pequeños, decides volver a implementar la estrategia anterior.

Esa decisión te evita equivocarte con el siguiente cliente (mucho más grande) que estás pensando abordar. En vez de perder un trato de $300 000, perderás dos de $50 000.

 

¿Cómo superar el miedo al fracaso?

Ya que te mostramos algunos de los motivos que pueden ayudarte a ver el fracaso y los errores como algo positivo. Ahora te presentamos las siguientes estrategias que te ayudarán a superar el miedo al fracaso en tu camino emprendedor.

1. Analiza el fracaso o errores cometidos

Lo mejor que puedes hacer para superar el miedo a cualquier cosa, es observarlo analíticamente. Si te sientes paralizado por el fracaso o un gran error que se cometió últimamente en tu empresa, detente y analiza con detalle todo el proceso para que identifiques los elementos exactos que se tradujeron en una situación negativa para tu empresa.

Analizar no solo te permitirá saber qué acciones o estrategias fueron incorrectas, sino que también te ayudará a detectar las fortalezas que tiene tu empresa en cuanto a la estrategia, la atención a clientes y el cierre de negocios.

2. Mejora las estrategias de negociación actuales

Para superar el miedo, tienes que mirar los errores cometidos, aceptarlos y tomarlos como la oportunidad para planificar e implementar medidas de compensación. Esto te ayudará a resolver la situación mediante un acuerdo que te permita recuperar la confianza perdida (o ganarla, en caso de que sea un cliente que apenas está conociendo tu empresa).

Esto es extremadamente útil porque las estrategias que crees y pruebes como exitosas podrás usarlas no solo en esta oportunidad sino también en futuras ocasiones. Aquellas en las que, aunque hayas corregido los errores, te enfrentes a situaciones similares, pero que deriven de causas ajenas a tu control. Las circunstancias externas muchas veces pueden llevar a escenarios en los que una estrategia de negociación o compensación será tu mejor herramienta.

Estarás no solo superando tu miedo, sino también blindando la capacidad de resolución de problemas de tu negocio.

3. Piensa en una multiplicidad de escenarios

Si sientes que el miedo al fracaso te consume, puedes probar a pensar en varios escenarios posibles después de esa experiencia de derrota o llena de muchos errores. Es válido que pienses incluso en los escenarios más absurdos o irrealizables. Incluso si esto no te lleva a proponer una resolución razonable para la situación, te ayudará a disminuir los niveles de estrés y es probable que te permita ver las cosas desde una perspectiva distinta.

4. Pide retroalimentación externa a gente de confianza

Esto es algo que debes tener presente sobre todo si lo que te tiene paralizado de miedo es un fracaso (y no errores pequeños) en una estrategia o en un contrato. Si una estrategia completa tiene un fracaso monumental y te cuesta trabajo verle lo bueno, por más que intentes, es conveniente que busques la opinión de un colega de confianza o de una persona cercana a ti que conozca tu trabajo.

Verás cómo escuchar lo que ellos han observado en tu trabajo anterior te ayudará a reconsiderar este fracaso reciente. Te permitirá verlo con más calma para proceder a un análisis que te ayude a comprender los motivos que están detrás esta derrota. Esto te posibilitará mejorar no solo tu estado de ánimo, sino también los próximos proyectos en los que tengas que involucrarte.

 

Finalmente, recuerda que practicar tu inteligencia emocional te ayudará a dominar el miedo, así como otras emociones que suelen acompañarle. 

 

Guía Emprendimiento

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Publicado originalmente en marzo 14 2020, actualizado abril 10 2020

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