Cuando se trata de procesar información, el cerebro humano elige un elemento que le ayuda a comprender y recordar mejor: lo visual.

Un estudio demostró que 90 % de la información que la mente procesa se compone de imágenes (las cuales se procesan hasta 60.000 veces más rápido que el texto). Si deseas que el contenido que compartes en tus canales tenga un buen impacto y sea sencillo de recordar, lo mejor que puedes hacer es apoyarte en componentes gráficos.

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¿Y cuál formato es el rey de la composición entre texto e imágenes? Así es: la infografía. Este tipo de contenido se ha vuelto muy popular entre quienes buscan comunicar un mensaje complejo de manera sencilla e impactante.

En este contenido te ayudaremos a entender las partes que componen una infografía eficaz, así como los pasos para planificar tu contenido.

Empecemos con lo más importante:   

Veamos ahora las partes de una infografía un poco más en detalle:

Partes de una infografía sobre un ejemplo real

Para que una infografía funcione, debe ser fácil de leer, tener un buen diseño y una lógica parecida (en la medida de lo posible) al storytelling. Al tener eso en mente, la infografía se puede dividir así:

1. Título

El título es un elemento esencial de la infografía y debe ser claro y breve porque la intención es que las personas identifiquen de inmediato de qué trata y qué aprenderán de ella. Por ejemplo: Clasificación de los volcanes o Tips para ahorrar agua en el hogar. El título de tu infografía también puede ser una buena guía a la hora de elegir el nombre de archivo de la imagen (ej. «clasificacion-volcanes.jpeg» o «tips-ahorro-agua.png»).

2. Texto

Aquí nos referimos a la manera de presentar la información que se agregará a la infografía: nombres, fechas, números, explicaciones breves o consejos fáciles.

  • Apuesta a la economía del lenguaje: usa frases cortas, pero relevantes (entre 150 y 200 caracteres en total).
  • Causa impacto utilizando referencias culturales populares y ejemplos.
  • Simplifica: omite detalles, adjetivos y descripciones complejas.
  • Evita palabras repetidas (utiliza sinónimos o pronombres).
  • Olvídate de ser rimbombante (debes utilizar un vocabulario variado, pero fácil de entender para todo público).

Recuerda que el texto no es lo esencial de la infografía, sino que debe respaldar a los elementos gráficos y darles coherencia.

3.  Imágenes y otros elementos gráficos

Lo que convierte a las infografías en contenidos memorables son las imágenes. Estas, generalmente, son ilustraciones o vectores que funcionan como otra forma de lenguaje que hace más fácil asimilar la información. En cierta medida las imágenes pueden reemplazar una palabra o una frase, para aprovechar mejor el espacio o hacer más atractivo el mensaje.

Sin embargo, no siempre se trata de representar visualmente un objeto, sino de mostrar un dato numérico, una gráfica de resultados o cómo se delimita una porción de la información.

4. Desarrollo

Es lo que le dará coherencia a la infografía. Ya que su formato se basa en la evolución de un proceso, consejos para llevarlo a cabo («Qué hacer si alguien enferma [de COVID-19] en su hogar»,) o en la manera en que un suceso tuvo lugar («Una señal contra la violencia»), la información debe tener una organización que refleje ese avance; como una historieta que se va desarrollando.

Por eso se dice que tiene elementos del storytelling: los ojos de quien la lee avanzan de un punto a otro, bien definidos por la disposición de las letras, el tamaño de los textos, las imágenes y los fondos.

5. Fuentes

Cuando se obtienen datos o información que respalda y valida lo que aparece en la infografía es buena práctica citar las fuentes originales. Generalmente, estas se agregan con un tamaño de letra menor que el resto, pero todavía legible, en caso de que las personas deseen conocer la fuente directa.

Pero antes de que abras tu programa de diseño favorito para hacer tu siguiente infografía, conviene que consideres planificarla para que su contenido tenga el éxito que esperas.

10 pasos para planificar tu infografía

1. Determina el tipo de público que verá tu infografía

Antes de investigar, incluso, antes de seleccionar el tema de tu infografía, es buena idea establecer para quién vas a crearla. Esto te indica el tipo de información que deberás investigar, la selección de palabras, el tamaño de la infografía y hasta el diseño que será más atractivo para dicha audiencia.

Por ejemplo, no puedes hacer la misma pieza para estudiantes de preparatoria que para un profesional que ya tiene experiencia en cuanto a términos técnicos, tendencias históricas o nombres clave de su rubro. Ni será lo mismo pensar una infografía para quienes apenas conocen tu marca, que para los que ya tienen alguna experiencia de compra contigo. 

2. Define el tema hasta su punto exacto

Recuerda que una infografía ayuda a procesar información: es concisa, breve, de fácil lectura y con datos valiosos. Si intentas contar toda la historia del diseño gráfico, seguramente te resultará imposible incluir y organizar toda la información en una pieza para compartir en redes sociales. Pero quizá sí sea factible hacer una línea del tiempo de los hitos del diseño gráfico en la década de 1970; y aún más si te decantas por las aportaciones de las mujeres al diseño gráfico durante dicha década.

Es recomendable abordar un tópico bien delimitado, esto te ayudará a encontrar información valiosa más rápido y a procesarla mejor para convertirla en infografía. Además, si eliges un aspecto particular y no encuentras muchos datos al respecto, podrás profundizar un poco hacia lo general hasta que localices elementos que valga la pena incluir.

3. Busca fuentes confiables y vigentes

Si vas a hablar de un estudio o investigación que sustenta el contenido de tu infografía o cualquier fuente que agregue autoridad a la información que vas a compartir, es mejor que dediques tiempo suficiente a tu indagación. Busca la fuente original, la cual quizá se cita en dos o tres medios de comunicación, y asegúrate de que sea posible consultarla de alguna forma (en línea, en un libro, en una entrevista, un podcast, etc.) para que tu audiencia tenga la oportunidad de ahondar en ella, si lo requiere.

4. Recopila la información más valiosa

Pueden ser cifras, nombres, lugares, anécdotas, acontecimientos históricos: lo que ayude a tu infografía a convertirse en una pieza digna de compartirse. Anota todo lo que consideres importante, junto con sus fuentes, cuando sea el caso, y clasifica la información de manera que puedas acomodarla después en tu infografía, ya sea usando texto o imágenes. 

Por ejemplo, si piensas hablar de la vida de un cantante de ópera reconocida, divide la información en partes, como: datos biográficos (fecha y lugar de nacimiento y deceso), formación (cómo encontró su vocación, dónde estudió, quiénes fueron sus maestros, cuáles fueron sus influencias) vida profesional (labores, reconocimientos, aportaciones importantes). Ya tienes tres bloques que puedes convertir en elementos clave, que luego deberás organizar según el diseño de tu infografía.

5. Elige cuál es el valor que las personas obtendrán de tu infografía

Este detalle también dicta el diseño de la infografía: ¿es para que las personas conozcan un proceso (como la fabricación de zapatos)?, ¿para que ellas mismas realicen una tarea (como preparar pasteles)?, ¿conocerán datos importantes para su trabajo (como los mejores programas para contadores)?, ¿les contarás la vida de algún personaje, un acontecimiento histórico o un evento de actualidad?

Una infografía puede ayudarte a compartir todo eso y más. Cuando ya definiste tu público, el tema y la información que aprovecharás, será casi natural elegir el valor que la gente recibirá al leer tu pieza. En consecuencia, el siguiente paso será pan comido.

6. Selecciona el tipo de infografía

El tipo que debes seleccionar depende del propósito de la infografía. Existe una clasificación básica, pero lo que quieres comunicar, en ocasiones logrará un mejor efecto si conjuntas dos tipos. Además, si conoces el tipo que mejor se adapta a la información que vas a compartir, podrás elegir más fácilmente los elementos gráficos.

7. Encuentra los elementos gráficos

Todo se vale: ilustraciones, vectores, fotografías, signos, tipografías, iconos, bloques de colores, elementos en 3D, GIFs, gráficas, líneas del tiempo. Todo obedece a tu creatividad, las necesidades de la información y, claro está, tu tiempo y presupuesto.

Según el equipo con el que cuentes, podrás realizar infografías utilizando ilustraciones originales o  aquellas que ofrecen los proveedores de imágenes y videos (pagando una licencia mensual). Recuerda que un buen diseño no siempre se subordina a lo artístico, a veces es cuestión de elegir elementos que comuniquen el mensaje de forma clara, por lo que no es necesario tener un ilustrador o diseñador a tu disposición: muchas veces una imagen de un banco (correctamente seleccionada) aportará lo que necesitas visualmente.

Eso sí, asegúrate de no usar el trabajo de alguien más sin permiso. Si no cuentas con presupuesto, utiliza gráficos libres de derechos, pero evita robar el trabajo de otros.

8. Haz un boceto

Aunque no seas responsable del diseño en sí, el boceto te ayuda a comprobar que la infografía se entiende, que tiene la información adecuada y que es posible incluir los elementos gráficos que habías planeado. Puedes crearlo con lápiz en una hoja de papel y mostrárselo a tus compañeros para que te den su opinión y tengas certeza de su efectividad. Haz los cambios necesarios en tu boceto y úsalo como referencia.

9. Encuentra las herramientas ideales

Además de los programas de diseño gráfico comunes, en línea encontrarás plataformas con funciones sencillas que simplifican el proceso (gratuitas y de pago), que te ayudarán a hacer tus infografías. Canva y PicMonkey son nuestros favoritos, especialmente porque cuentan con acceso gratuito para trabajos que no requieren mucha sofisticación.

A eso puedes sumar los servicios de imágenes que ofrecen archivos de prueba gratuita (como Shutterstock) o que tienen un gran repertorio de imágenes sin costo alguno (como Unsplash o Pixabay).

Por otra parte, si lo que buscas son plantillas editables que puedan utilizarse en programas como PowerPoint o Word, te recomendamos que eches un vistazo a estas plantillas de infografías.

10. Manos a la obra

Ahora sí, es momento de crear tu infografía. Algunos consejos extra:

  • Si puedes eliminar una palabra o enunciado y la información sigue siendo igual de valiosa y comprensible, hazlo.
  • No tienes que usar muchas imágenes para hacer una gran infografía. El secreto está en la organización de la información, la estructura en la que se presenta, el uso de colores y tipografías dinámicas.
  • Haz énfasis en lo más importante utilizando negritas, subrayados, mayúsculas, resaltados o aumentando el tamaño de la letra.
  • Evita decir lo mismo que se ha dicho en otras infografías del tema. Usa tus propias palabras y, si es viable, rescata algún dato que los demás pasaron por alto.

Esperamos que esta información te ayude a comprender mejor las partes de una infografía, para que, a partir de ahora, tus siguientes creaciones se conviertan en una referencia para el futuro.

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Publicado originalmente el 29 de noviembre de 2021, actualizado el 10 de marzo de 2022

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