Existió una época en la que los términos «emprendimiento» o «emprendedor» eran acompañados de mensajes en los que se pintaba una vida relajada, sin horarios fijos, oficinas a la orilla del mar y la libertad de hacer negocio únicamente con peces gordos. 

La vida real nos demostró que la vida de un emprendedor no es, ni por asomo, el paseo en el parque que muchos dibujaron. Está lleno de trabajo duro, de superar el miedo al fracaso, muchas horas de desvelo y una gran fortaleza para continuar con un proyecto. Pero también todo lo que vale la pena.

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Así que queremos compartirte una guía para que tu emprendimiento, independientemente de su tamaño, empiece con algunos consejos valiosos.

Como verás, comenzar un negocio no debe tener como única meta las ganancias. Esto se ha instalado como una de las filosofías del emprendimiento, en el que es más fácil adoptar nuevos modelos y se abandona la idea del dinero por el dinero, para darle preponderancia al bienestar común. En sí, un emprendedor es un líder dentro de su comunidad. 

La importancia de los emprendimientos

Se ha visto que los negocios y compañías que surgen de emprendimientos ayudan a que exista una creación de empleos constante en distintos países de América Latina y en España, con lo cual apoyan también a la economía local y nacional donde se construyen. Así que su importancia va mucho más allá del triunfo individual.

Pero así como existen distintas maneras de iniciar con el desarrollo y oferta de una solución, también ocurre con los tipos de emprendimiento, según sea el tipo de aproximación que tengan en el proyecto, el objetivo detrás de su creación o el tamaño.

Gracias al emprendimiento no solo se apuesta por el talento local y nacional, sino que también se promueve la investigación y el desarrollo. Algunos de los proyectos buscan soluciones y propuestas innovadoras en las que se relacionan la tecnología y la ciencia, los acercamientos humanistas y, por supuesto, la diversidad de opiniones.

Tipos de emprendimiento

Por tamaño:

Emprendimiento pequeño

Generalmente estos negocios son creados en un ambiente familiar y se concentran en satisfacer sus propias necesidades económicas. Tienen además una oferta orientada a un entorno inmediato, como una peluquería de barrio o tiendas de abarrotes, por lo que no están pensados para que se conviertan en algo más grande.

Emprendimiento escalable

Aunque la mayoría de los emprendimientos son pequeños al comenzar, algunos tienen la mira puesta en metas y horizontes más amplios. De tal manera crean las condiciones para que se puedan expandir gracias a un modelo de negocio replicable, como las franquicias o los de índole tecnológica.

Por su objetivo:

Emprendimiento social

El enfoque de estos proyectos está dirigido a ayudar en causas ambientales, culturales o sociales y se vincula con organizaciones sin fines de lucro. Debido a que ninguna de sus finalidades es generar ganancias, recibe donaciones para mantenerse, pero su meta más importante es crear conciencia en la sociedad para sumar esfuerzos.

Emprendimiento empresarial

Al contrario del social, el emprendimiento empresarial está en la búsqueda de la venta de productos o servicios que ofrecen un valor agregado a sus consumidores, esperando recibir ganancias por ello.

Emprendimiento cultural

Se concentra en la promoción y la procuración de una oferta artística para ponerla al alcance de la sociedad y que los artistas o autores tengan un espacio para su trabajo. Da entretenimiento y arte a la población a la que se dirige.

Emprendimiento tecnológico

Quizá sea el más conocido, aparece con mayor frecuencia en los periódicos y noticias del día a día. Desde Silicon Valley hasta el estudiante universitario que comienza un proyecto con sus compañeros, el emprendimiento tecnológico logra hacer un buen cruce entre la innovación, una forma novedosa de resolver un problema y obtener ganancias. Es también el emprendimiento que lleva más propuestas a las incubadoras de empresas.

Por su aproximación al proyecto:

Emprendimiento innovador

Como ya adelantamos líneas más arriba, este emprendimiento se relaciona con lo tecnológico o lo científico. Puede iniciar como un proyecto de investigación que, después de valiosas conclusiones, encuentra la oportunidad de resolver un problema, por lo que necesitará de una considerable inversión para echarlo andar.

Emprendimiento incubador

Este modelo se utiliza en empresas de reciente creación. Si no se crean los productos en una compañía ya existente, se potencian gracias a la infraestructura y apoyo de una institución (como una universidad).

También existen las aceleradoras de empresas, que dan programas intensivos de crecimiento a empresas que ya cuentan con un MVP (producto mínimo viable).

Emprendimiento de imitación

Si ya existe un producto que ha tenido éxito, es obvio que nacerán otros negocios que querrán tomar el modelo para sus propios proyectos. Sin embargo, esto no quiere decir que únicamente haya una copia y listo: el nuevo emprendimiento ofrecerá un aspecto que lo ponga en ventaja frente a su competencia. Quizá sea el precio, las posibilidades de pago o se dirija a un sector con necesidades específicas.

Por el origen de sus fondos:

Emprendimiento privado

Aquí hablamos del origen del capital para el emprendimiento. El dinero puede venir del bolsillo del emprendedor mismo, de los que se convertirán en sus inversores o de un programa creado por un grupo de empresarios que no depende de estímulos públicos.

Emprendimiento público

Al contrario del privado, el emprendimiento público se nutre de aquellos apoyos que se crean en las iniciativas gubernamentales, que además estimulan la economía a nivel local, regional y nacional, ya sea gracias a una convocatoria o un programa permanente.

Ya hemos mencionado la importancia del emprendimiento en el mundo, pero existen más datos que nos ayudan a comprender cómo se mueve y de qué manera afecta a las sociedades donde se establece. Por ejemplo:

Datos estadísticos sobre emprendimiento

Cambiar el mundo

  • El informe mundial más reciente de GEM (Global Entrepreneurship Monitor) sostiene que más del 40 % de los emprendedores en 35 de 50 países tiene una motivación en común: lograr una diferencia en el mundo.

Metas según el género de quien emprende

  • Este mismo informe, publicado en marzo de este año, señala que cuando las mujeres se encuentran a la cabeza de estos proyectos la balanza se inclina más hacia una meta que mejore la calidad de vida de su entorno que hacia las propias ganancias. En el caso de los hombres, los objetivos se dirigen a continuar con una tradición familiar empresarial o generar riqueza para futuras generaciones.

América Latina y el Caribe en el emprendimiento

  • Y según el informe de GEM, los seis niveles más altos de TEA (Total Early-stage Entrepreneurial Activity) se encuentran en América Latina y el Caribe.
  • Un informe del Banco Mundial arroja que uno de cada tres de América Latina es autónomo o pequeño empleador, y aunque existe mucho empuje para el emprendimiento hay poca innovación.

La perseverancia y la paciencia son claves para sobrevivir

  • Solo 10% de las start-ups, o empresas emergentes innovadoras, sobrevive los primeros dos años. Esto debido a ciertos errores en su gestión, la falta de una estrategia fuerte para incursionar en el mercado, una mala administración en la inversión y métricas mal calculadas. En general, varios de estos aspectos en contra se reflejan en una prisa que no permite pensar con calma el siguiente paso.

Las mujeres son las que más emprenden en América Latina y España

Edad de quienes emprenden

  • Más allá del mito de que todos los multimillonarios destacan antes de los 25 años, la edad promedio de un emprendedor de éxito es de 45 años

Cuando inicies tu emprendimiento, te darás cuenta de que existen más obstáculos que respuestas. Aunque no debes desanimarte, también encontrarás muchos ejemplos de personas y equipos que forjaron su propio camino. Esto también es un indicador de la importancia de la creatividad y la paciencia en un emprendedor o emprendedora: Roma no se construyó en un día.

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Quizá estos tips sean un buen punto de partida:

6 consejos para convertirte en un emprendedor exitoso

1. Conocerte y reconocer que debes seguir aprendiendo

A nadie le gusta equivocarse, sobre todo cuando existe una inversión de recursos y esfuerzos de por medio. Pero este ejercicio de humildad será más positivo que incómodo, porque es gracias a él que podrás aceptar cuáles son tus puntos fuertes y en dónde tienes oportunidades de mejora.

Del mismo modo, cada nuevo reto te dejará un nuevo aprendizaje: ya sea uno que tú adquiriste y que robustecerá tu experiencia profesional, o uno que te obligó a contactar a otra persona con el conocimiento que necesitabas y así armas una colaboración valiosa. 

2. Plantéate un propósito y un objetivo para tener una ruta

La diferencia entre un propósito y un objetivo radica en que el primero está más ligado con una aspiración en la que se puede involucrar toda una comunidad y su calidad de vida: no se puede medir con números y es una inspiración, incluso para momentos complicados.

El objetivo, al contrario, es medible. Nos muestra si las decisiones que tomamos ayudan a alcanzar el propósito y, por lo tanto, es ajustable. Si tomamos una vuelta donde no era, cambiamos el rumbo. Al emprender sin rumbo, será sencillo perdernos.

Muestra tus objetivos en tus grandes planes e incluso en las cuestiones cotidianas, como una reunión de negocios.

3. Abraza tu paciencia

Algunos negocios pegan de inmediato y se convierten en un éxito legendario. Pero la mayoría no. Líneas arriba te compartimos que muy pocos emprendimientos pasan la barrera de los dos años, principalmente por la voracidad y la prisa que empujan a muchos a tomar malas decisiones.

Si lo que esperas es hacerte millonario de la noche a la mañana, quizá es mejor que compres un boleto de lotería. Un emprendimiento tendrá muchos tropezones antes de despegar, pero todo eso que aprendas será en beneficio de tu proyecto. Ve paso a paso y no quites tus ojos del objetivo.

4. Haz trabajo en equipo

Aunque tengas la fortuna de estar respaldado por un inversionista generoso o una fortuna familiar, lo que hace a un emprendimiento un proyecto sólido es la suma de los talentos involucrados. Siempre hay alguien que tiene más experiencia en un tema, o que tiene un punto de vista distinto y enriquecedor: búscalos en cada oportunidad que tengas e inclúyelos en tu equipo.

Súmalos por etapa, proyecto o de manera permanente, eso ya se discutirá en su momento. Sin embargo, nutrirte de la experiencia de otros puede ser una de tus mejores inversiones.

5. Dedícale tiempo a lo «aburrido» también

Nos referimos a todo lo que tiene que ver con procesos legales y administrativos, que quizá no sean lo que más motivación te dan para levantarte por las mañanas. Aun así, son clave para que un negocio pueda funcionar. Registrar la marca, pagar impuestos, poner en orden contratos, solicitar permisos de operación… hazlo tan pronto como puedas, es inevitable y te quitará dolores de cabeza cuando sea momento de auditorías o visitas de inspectores.

6. No te concentres tanto en el dinero

Eso suena fácil cuando no hay que pagar rentas de locales, licencias de software, sueldos, impuestos, servicios y otros. Y siempre debes tener en cuenta el margen de utilidad. Pero llega un momento en que cualquier empresa se enfrenta ante un obstáculo para su propio desarrollo: la zona de confort. Si no eres capaz de tomar riesgos, tu proyecto se estanca.

Seguro tienes una entrada de dinero para que tu emprendimiento se mantenga, sin embargo no hay espacio para innovar, para aprovecha tu creatividad, para abrir nuevas puertas. Trata de encontrar un balance entre lo que te da dinero y lo que te da vida. Verás que no es tan complicado y tu pasión te lo agradecerá.

Cuando tengas un plan en mente, puedes explorar un simulador de negocios para animarte a hacer algo diferente.

¿Necesitas más inspiración? Qué tal si le preguntamos a los que ya han probado las mieles del éxito y las lecciones del fracaso.

Frases de emprendimiento que te inspirarán

«Hay muchas malas razones para empezar una empresa. Pero solo hay una buena razón y creo que sabes cuál es: para cambiar el mundo». Phil Libin, fundador de Evernote.

«Estoy convencido de que la mitad de lo que separa a los emprendedores exitosos de los que han fracasado es la perseverancia». Steve Jobs, cofundador de Apple.

«El tiempo, la perseverancia y diez años de intentos eventualmente te harán ver como un éxito de la noche a la mañana». Biz Stone, cofundador de Twitter.

«Si tienes una idea sobre la que no puedes dejar de pensar, probablemente sea una buena idea para llevar a cabo». Josh James, CEO y cofundador de Omniture.

«Persigue la visión, no el dinero, el dinero terminará siguiéndote». Tony Hsieh, CEO de Zappos.

«Nunca soñé con tener éxito, trabajé para conseguirlo». Estée Lauder, fundadora de Estée Lauder Cosmetics.

«Debemos aceptar que no siempre tomaremos buenas decisiones, que a veces lo arruinaremos. Pero hay que entender que fallar no arruina el éxito, sino que es parte de él». Arianna Huffington, cofundadora de Huffington Post.

«No se trata de que te incluyan, sino de crear tu propio espacio para ti mismo y luego encontrar a personas que quieran formar parte». Sophia Amoruso, fundadora de NastyGal

Conoce más inspiración por parte de los emprendedores de éxito.

Finalmente, sabemos que el primer paso es el más difícil. Pero además es el momento en el que puedes encontrar mucha información para arrancar de manera más fuerte. Pon atención a lo que sigue, porque tal vez encuentres una respuesta para el empuje inicial.

Algunas ideas para comenzar tu propio emprendimiento

Mira y escucha lo que pasa a tu alrededor

A veces, las oportunidades están ahí afuera, esperando que alguien se dé cuenta. Una de las grandes ventajas que un emprendimiento puede tener es que resuelve un problema pasado por alto. Concéntrate en un sector específico, tal vez uno en el que tú te mueves diariamente (ya sea por tu profesión, nivel socioeconómico, género, situación civil, etc.) y escucha cuáles son los retos que otros como tú enfrentan diariamente. Quizá ahí está tu nicho.

Además, evalúa cuanto antes tus factores críticos de éxito.

Pon los pies sobre la tierra

Si te conviertes en un emprendedor, incluso en uno con éxito, no vas a saborear las ganancias de inmediato. Vas a tener que desvelarte y decirle adiós a tu tiempo libre, a los gastos que ahora puedes permitirte y a una vida libre de estrés.

Por supuesto, no queremos desanimarte. Al contrario: solo esperamos que no veas de manera romántica este viaje. Te aseguramos que será divertido y tendrás muchísimos aprendizajes, pero tampoco será como un paseo en el parque.

Una gran ayuda para ti puede ser el growth hacking, que explora formas de hacer crecer tu negocio con menos esfuerzo y recursos invertidos.

Busca apoyos

A nivel gubernamental o en el sector privado existen distintas maneras de hacerse de un capital inicial que te ayude a despegar. A veces hay oportunidad de mezclarlos, y ya que el emprendimiento inyecta tanto a la economía local, las convocatorias están a la orden del día.

Únicamente te recomendamos que busques asesoría para que te asegures de contar con todos los documentos necesarios y los requisitos para aplicar a estos apoyos, y así no pierdas oportunidades. Comienza por nuestra guía sobre cómo presentar un proyecto a inversores.

Crea un nombre y compártelo donde sea posible

Antes de cualquier cosa, una vez que ya tengas tu gran idea y su propósito principal, vas a necesitar un nombre. Con él podrás presentar tu proyecto y tendrás una marca con la que podrán identificar tu producto o servicio. 

Y no lo tomes a la ligera, porque ese nombre tendrás que registrarlo para que nadie más lo tome y no te confundan con otro. Es con el que identificarán tu página web, redes sociales, tu razón social, bueno: es a quien le escribirán cheques y harán transferencias bancarias.

Así que o contrata a un especialista para que te ayude (como una agencia de marketing) o dedícale el tiempo suficiente para que sea fácil de recordar, registrar y utilizar en el mundo digital.

Acércate a los que podrán darte un soporte

Tal vez al arrancar tengas que pedirle ayuda a tus amigos o familiares. Si tienes a alguien interesado en tu círculo social más cercano, aprovéchalo. No hay colaborador más ferviente que aquel que cree en tu proyecto, y si lo tienes cerca, mejor aún.

Si además encuentras una persona o dos que te dan su experiencia para los primeros pasos de tu negocio, no las rechaces. Paga su tiempo en la medida de tus posibilidades, pero no intentes ahorrarte unos pesos convenciéndolas de trabajar contigo gratis. 

Busca conocimiento de manera continua

Inscríbete a cursos, diplomados o capacitaciones en temas como emprendimiento, creación de negocios, administración, creatividad y estrategias para atraer inversionistas, por ejemplo. Acércate a profesionales que presten servicios u oferten charlas en las que compartan consejos.

Si al hacer una investigación encuentras a otros profesionales que están en tu mismo campo y buscan colaboraciones, contáctalos. Ahí puedes armar tu primer gran equipo, o incluso creas el que convertirá tu emprendimiento en su legado más importante.

Como sea que decidas iniciar, de acuerdo con tu tipo como emprendedor, recuerda que tu esfuerzo rendirá frutos si lo diriges de manera adecuada.

Existen muchos libros de liderazgo, webinars, conferencias y artículos que pueden nutrirte en distintos niveles. Si todo sale bien, serás uno de los casos de éxito que citaremos en un futuro no muy lejano.

Guía Emprendimiento

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Publicado originalmente el 08 de septiembre de 2020, actualizado el 27 de noviembre de 2020

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