Mantener la moral elevada dentro de una empresa es necesario para que haya un buen ambiente de trabajo, para que los empleados se sientan comprometidos y, sobre todo, para asegurar la buena operatividad en el día a día. Esto se constata incluso en los datos: las compañías que cuentan con empleados muy comprometidos reportan una productividad hasta del 202 %.

En este punto te estarás preguntando: ¿cómo puedo elevar la moral en mi propia empresa? En realidad la respuesta es multifactorial; depende desde aspectos internos como el sueldo que perciben tus empleados hasta fenómenos ajenos a tu organización como los cambios económicos y políticos del contexto. Por ello, tienes que asegurarte de hacer todo lo posible para motivar a tus empleados, y la mejor manera de hacerlo es mediante incentivos.

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Conoce la importancia de estos recursos para fomentar el trabajo colectivo, los tipos existentes y algunos ejemplos que te ayudarán a ofrecerlos en tu equipo. 

Qué son los incentivos

Los incentivos son estímulos ofrecidos por una empresa con el fin de motivar la productividad y el bienestar general de la organización. Estos pueden tener la forma de reconocimientos, premios o beneficios laborales que se otorgan como recompensas por alcanzar metas definidas o bien como estimulantes para llegar a ellas.

Un incentivo puede funcionar como una compensación por el esfuerzo vertido en la obtención de un objetivo o bien como estimulantes para fomentar la productividad, mejorar el cumplimiento de los indicadores y mantener la eficiencia en los trabajadores.

Significado de los incentivos

Se logra al crear aspiraciones en las personas, así como retos y motivos para llevar a cabo sus funciones. 

Importancia de los incentivos

La principal importancia de los incentivos radica en que otorgarlos es un mecanismo proactivo que genera un bienestar en las personas y que satisface necesidades concretas. Esto hace que el aumento de la productividad se base en motivaciones positivas y no en el temor de un castigo o una represalia negativa al no cumplir con una tarea.

Por otro lado, estos estímulos ponen al centro a los trabajadores, por lo que ayudan a las empresas a construir una imagen mucho más humana, sensible y comprometida con sus miembros. Esto puede incidir en el interés que tienen los consumidores en una marca; pero también puede atraer a las fuerzas laborales, quienes reconocen la importancia de los beneficios laborales.

Es necesario tener en cuenta que los incentivos también funcionan como complementos al salario de los trabajadores. Al ofrecer incentivos de diversos tipos, puedes elevar la moral en tu organización, mantener satisfechos a tus trabajadores y conectar con ellos en un nivel mucho más significativo.

Qué es sistema de incentivos

Un sistema de incentivos es un programa de recompensas y beneficios que establecen los recursos y retribuciones que se pueden dar a los empleados al cumplir con objetivos definidos. Estos sistemas permiten establecer criterios claros para premiar el trabajo y hacer que los incentivos de hecho fomenten la productividad.

Los sistemas pueden estar compuestos de uno o más incentivos de los que te mostraré a continuación. Permiten que jerarquices las recompensas y premios para diferentes metas, ya que habrá proyectos que ameriten una compensación económica y otros que solo requieren un incentivo moral. Asimismo, los puedes agrupar en temporadas específicas (como al final del año o en épocas festivas). 

Como podrás imaginar, no existen incentivos universales. Por el contrario, diferentes cosas motivan a diferentes personas, ya sea por su edad, intereses o sector profesional. Pero si bien no existe una clasificación objetiva de los incentivos, en el plano empresarial existen algunos tipos definidos de estímulos de este estilo. Revisemos cuáles son.

1. Económicos

Los incentivos económicos son aquellos que implican una ganancia monetaria o un beneficio económico para los trabajadores que cumplan con las metas establecidas o que den un buen desempeño durante un periodo de evaluación. Funcionan como añadidos a su salario regularmente percibido o bien como un pago extraordinario.

Suelen otorgarse cuando un empleado excede su meta de ventas en un periodo determinado o consigue un número elevado de clientes nuevos. 

2. Laborales

Los incentivos laborales son todos aquellos que no incluyen una compensación económica directa, sino que elevan al trabajador en su categoría como empleado o que le dan beneficios respecto a su relación con la empresa para la que trabaja. Suelen ser otorgados como reconocimientos por cumplir con sus funciones de forma excepcional.

Este tipo de incentivos son comunes para reconocer que un trabajador ha gestionado de forma adecuada un proyecto o que ha sido puntual durante el trimestre.

3. Formativos

Por su parte, los incentivos formativos son aquellos que no otorgan un beneficio económico o respecto a la posición laboral de un empleado, sino que impulsan su crecimiento profesional, ya sea mediante la mentoría o la capacitación como especialista en un área. Esto, en general, conlleva beneficios para ambas partes, por lo que son ideales para crecer en grupo.

Es común ofrecer estos incentivos para los agentes o representantes que denoten tener mayores habilidades para ciertas tareas o que recién se han incorporado a una organización.

4. De ocio

Los incentivos de ocio o de entretenimiento van más allá de la vida dentro de la pyme o compañía, y buscan incidir en la vida personal de los trabajadores mediante premios que fomenten su bienestar anímico, físico o mental. Asimismo, tienen la ventaja de no solo incidir en el empleado, sino que pueden incluso beneficiar a las familias de los trabajadores.

Esto ocurre cuando las empresas organizan conciertos o comidas para sus empleados tras terminar un proyecto o cuando se les dan boletos para ir al cine o para una función de teatro.

5. De reconocimiento

Por último, podemos mencionar a los incentivos de reconocimiento que tienen como objetivo motivar a los empleados mediante el agradecimiento, público o privado, del trabajo realizado. Estos incentivos se dan en un nivel moral y ayudan a estimular de forma positiva al trabajador y a darle un valor social dentro de la organización.

La ventaja que ofrecen todos estos incentivos es que no son excluyentes, por lo que puedes sumarlos en sistemas de incentivos para motivar a toda tu plantilla.

10 ejemplos de incentivos

Con toda la información que te he compartido, es momento de revisar algunos ejemplos prácticos de incentivos que puedes incluir en tus programas para mantener satisfechos y productivos a tus colaboradores.

1. Comisiones

Las comisiones son uno de los incentivos más populares para los departamentos de ventas, ya que estimulan a los representantes a cerrar más tratos comerciales, a conectar con más clientes potenciales y a renovar contratos con consumidores vigentes. Al hacerlo, hay mayores ganancias para las organizaciones. 

Comúnmente, las comisiones son pagadas con base en el número de operaciones concretadas y el monto suele estar establecido en los contratos de los agentes. De este modo, el trabajador siempre sabe cuánto ganará dependiendo de su esfuerzo, tiempo de dedicación y productividad, motivándolo a dar más de si para obtener un mayor ingreso.

2. Bonos

Los bonos son otro tipo de incentivos económicos que ayudan a trazar metas concretas que reten a los empleados a dar todo su esfuerzo focalizándolo en la obtención de una recompensa. Estos suelen ser otorgados cuando un empleado cumple con sus funciones, ya sea por puntualidad, buen trato al cliente, una buena nota en las evaluaciones o por cumplir con el calendario de entregas.

Los bonos, en contraposición a las comisiones, no forman parte de las percepciones del empleado, por lo que pueden otorgarse o no con base en la disponibilidad presupuestal. Sin embargo, contemplarlos como parte esencial de las prestaciones del trabajador es un motivante para cumplir de forma excepcional las labores.

Incentivos para vendedores: bonos

Imagen de Austin Distel en Unsplash

3. Acciones

Otra forma de recompensar el trabajo de los empleados es mediante la cesión de activos como forma de gratitud por su buen desempeño. En este caso, se trata de otorgar a los trabajadores acciones de la empresa como compensación económica indirecta. Por supuesto, estos incentivos se deben tratar con cuidado y en un bajo número; por ejemplo, a gerentes o directivos.

Como puedes imaginar, este tipo de incentivo es uno de los más codiciados por los empleados y puede derivar en una mayor fidelidad de su parte.

4. Beneficios laborales

Como hemos visto, los beneficios laborales son incentivos que mejoran la estadía del empleado en una empresa y que pueden ser tan simples y económicos como otorgar más tiempo de descanso durante una semana hasta algunos más complejos como una mejor oficina o la contratación de un asistente. 

La ventaja de este tipo de beneficios es que no comprometen las finanzas de las organizaciones y, por el contrario, elevan la moral de los trabajadores a partir de acciones y estímulos realmente sencillos y cotidianos. Algunos se pueden otorgar como reconocimiento por cumplir con tareas simples.

5. Promoción

Este incentivo es uno de los más importantes que cualquier compañía puede ofrecer debido a que incide de manera directa en la vida profesional de los trabajadores. Este incentivo consiste en otorgar un ascenso a los empleados que han demostrado tener buenas capacidades para asumir responsabilidades o para dirigir equipos.

Al plantear la posibilidad de obtener un puesto como gerentes de área o subir en la jerarquía de mando, lo más seguro es que notes una alza en la productividad. Asimismo, es un proceso natural de toda empresa que puedes usar como estímulo laboral.

Incentivos para vendedores: promoción

Imagen de Christina @ wocintechchat.com en Unsplash

6. Seguridad laboral

Antes de contratar a un trabajador, es común que se lleven a cabo programas de inducción o de prueba con el fin de evaluar la incorporación de un empleado a la plantilla. Incluso en estos periodos, puedes hacer uso de los contratos fijos como un incentivo para que los candidatos demuestren todas sus capacidades y entonces, alcanzar metas concretas.

Si bien este puede parecer un estímulo negativo, lo más importante es que definas claramente lo que esperas del empleado y que, antes que verlo como un premio, lo entiendan como la meta a la que deben llegar. Al final del día, tanto tú como ellos querrán establecer una relación duradera de colaboración. 

7. Tiempo

Bien dicen algunas personas que el tiempo es el recurso más valioso que tenemos. Tanto que puede ser uno de los mejores incentivos que puedes ofrecer a tus colaboradores. En este caso, se trata de otorgar a quienes cumplan con metas específicas un tiempo adicional de descanso que no esté contemplado en su jornada laboral. 

Por ejemplo, puedes darles la tarde del viernes libre si cumplen con el seguimiento de todas las cuentas pendientes durante la semana, concederles una hora más de comida si cierran una cuenta importante o hasta ofrecer un día de vacaciones adicional si reportan un elevado número de ventas.

8. Asistencia a eventos

Hemos visto más arriba que el entretenimiento y el ocio son aspectos que todas las empresas pueden fomentar para mejorar la vida de sus trabajadores. Y una forma de hacerlo es mediante el otorgamiento de boletos y cortesías para eventos al vendedor más destacado de la semana o del mes. 

Por ejemplo, puedes darles entradas VIP a un partido de fútbol, premiarlos con un certificado para una cena en un lugar exclusivo o incluso regalarles boletos para el estreno de una película. Estas recompensas suelen ser más económicas que los bonos, además de resultar más entretenidas que los premios monetarios.

9. Cursos

Este estímulo pertenece a los incentivos formativos y es ideal para que tanto el empleado como tu organización obtengan un beneficio. El incentivo consiste en dar como premio al mejor representante de ventas una capacitación con alguna eminencia en el área, pagar su inscripción a un curso profesionalizante o incluirlo en un taller de desarrollo de habilidades. 

Debido a que estos cursos suelen ser caros, los empleados verán esta recompensa como un premio valioso, ya que puede fomentar su crecimiento profesional e incluso detonar una promoción futura para subir en la escala laboral de la compañía.

Incentivos para vendedores: cursos

Imagen de Malte Helmhold

10. Diplomas

Por último, podemos hablar de uno de los incentivos más tradicionales: los diplomas. Estos pueden parecer algo muy simple, pero en realidad son estímulos positivos que refuerzan la seguridad de los empleados y que dan testimonio del reconocimiento de tu empresa. 

Una forma de darles un valor agregado es si llevas a cabo un evento formal en donde entregues los reconocimientos a tus colaboradores destacados, ya sea que se trate de quien vendió más en un trimestre, quien fue mejor calificado por la gerencia o quien destacó en su servicio al cliente. Sin duda, esto eleva la moral y motiva a los trabajadores para destacar en el equipo.

En este punto es probable que te preguntes: ¿existen los incentivos negativos?

Por ejemplo, las advertencias y los castigos pueden incidir en la forma en que las personas trabajan y motivar a la productividad. Aun así, impulsar el trabajo mediante estas estrategias puede derivar en una pérdida de la moral, temor y padecimientos anímicos, como el burnout o la depresión, que querrás evitar a toda costa.

Aunque hay estudios que demuestran que la amenaza de una pérdida económica puede ser tan motivante como la promesa de una recompensa, no hablaremos de este tipo de estímulos debido a que no fomentan la creación de relaciones proactivas en las empresas

Haz uso de incentivos proactivos, eleva el ánimo en tu compañía y pronto verás que tus números también aumentarán.

Productividad para equipos de ventas: Recursos para gerentes y vendedores
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Publicado originalmente el 03 de enero de 2024, actualizado el 04 de enero de 2024

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