El estrés es inevitable en la vida diaria: presentar una prueba, manejar en la ciudad o terminar una relación afectiva puede causar angustia, tensión o nerviosismo, lo que afecta nuestro estado de ánimo. De esta misma forma, ocurre en el ámbito laboral.

De esta misma forma, ocurre en el ámbito laboral: tratar con un cliente exigente, cumplir con una fecha límite de entrega de resultados o reportar pérdidas en un negocio pueden crear un alto nivel de estrés entre los trabajadores.

Aunque, en pequeñas dosis, el estrés puede ayudar a centrarnos y actuar con rapidez, cuando este estado se vuelve constante, se convierte en un problema crónico que debemos evitar a toda costa.

Este fenómeno es conocido como burnout. En esta ocasión, te contaré todo lo que tienes que saber sobre él, cómo identificarlo y qué acciones puedes implementar para prevenirlo.

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Este término, que proviene del inglés, suele traducirse al español como síndrome del quemado, pues las personas que lo padecen llegan a un punto tan alto de estrés que consumen toda su capacidad para enfrentar la tensión. Esto puede agravarse, ya que es un padecimiento crónico que se replica o intensifica a lo largo del tiempo.

Hasta hace unos años, esta enfermedad no era un tema que se hablara en las empresas, pero debido a que una cuarta parte de los trabajadores la han experimentado, de acuerdo con McKinsey, ahora difícilmente se puede evadir. A continuación, te presento sus síntomas más comunes para que puedas identificarlos en tu entorno de trabajo.

Los 9 síntomas de burnout

Si bien cada persona vive el estrés de diferente manera, lo cierto es que existe un cuadro de síntomas específicos que caracterizan el burnout. Estos son los más recurrentes:

  • Problemas de concentración: causados por una sobrecarga de trabajo que impide que una persona pueda poner toda su atención en una única tarea.
  • Disminución en la autoconfianza: producida por un sentimiento de insuficiencia que se refuerza en tanto que las personas no pueden cumplir con todos los pendientes.
  • Dificultad para dormir: relacionada con las preocupaciones constantes o con las afectaciones físicas y del ciclo de sueño.
  • Dolores musculares: detonados por un incremento en la tensión física o por dedicar mucho tiempo en una misma actividad. 
  • Cefalea o mareos: provocados por pasar horas continuas ante la computadora o por forzar las capacidades mentales para resolver problemas. 
  • Fatiga: derivada de la actividad física y mental extrema, así como por agotar las energías en jornadas de trabajo extenuantes.
  • Depresión: propiciada cuando los anteriores síntomas afectan el comportamiento de las personas, lo que genera una mala imagen propia, falta de seguridad y desmotivación.
  • Nerviosismo constante: originado por la falta de seguridad, incertidumbre y temor ante el fallo.
  • Cambios de comportamiento que pueden derivar en emociones extremas, tales como conducta explosiva o impulsos irracionales: ocasionados por una falta de control psicosocial.

Por lo general, estos indicios se presentan de forma conjunta, pero algunas personas tienen aptitudes más desarrolladas para lidiar con ciertos efectos del estrés, así que no presentan todos los signos de burnout.

De cualquier modo, lo más importante es saber identificar cuando alguien en tu equipo de trabajo está atravesando por esta situación o, incluso, cuando tú mismo lo padeces. Solo de este modo, podrás actuar para mejorar las condiciones de trabajo de las personas.   

Cómo detectar el burnout laboral

Aunque este tema ha estado en tendencia durante los últimos años, lo cierto es que no todo signo de estrés es el resultado de un síndrome del quemado. Sabemos que experimentar estrés en el espacio de trabajo es inevitable y en algunos casos, con una buena gestión de emociones, puede motivar a la productividad. 

Por eso, es fundamental señalar que el burnout es un padecimiento grave que requiere atención y seguimiento por parte de las empresas y por parte de médicos, ya que puede generar daños a la moral o la productividad de una organización. Por ello, lo correcto es identificarlo a tiempo y actuar para darle solución rápidamente o, de ser posible, prevenirlo.

El modo más inmediato es evaluar el desempeño de tu equipo de trabajo. Si notas que ha disminuido la productividad y que esto no se explica mediante la operatividad de la empresa, puede indicar que existe un problema en la salud de los colaboradores, como el estrés. También puedes preguntar de manera directa a tus empleados: cuál es su percepción sobre su carga de trabajo.

En ambos escenarios, te recomiendo apoyarte en un psicólogo o especialista laboral que pueda diagnosticar con precisión el estado de tus trabajadores. De otra manera, invertirías recursos y tiempo sin atacar el problema.

Cómo prevenir el síndrome de burnout en tu equipo

Sin importar si identificaste o no que algunos de tus colaboradores padecen el síndrome del burnout, como organización, pon un esfuerzo en prevenir que ocurra. Así, te asegurarás de que tus empleados estén cómodos en tu empresa y fomentarás tanto su salud mental  como su bienestar emocional y laboral.

A continuación, te comparto algunos consejos generales que pueden ayudarte a evitar este padecimiento en tu espacio de trabajo.

Fomenta el descanso

El 90 % de los trabajadores piensan que tomar descansos de manera regular puede ayudarles a potenciar su estado de ánimo. Esto es algo que se puede ver en descansos frecuentes de 30 minutos, los cuales han demostrado elevar la productividad en un 25 %.

Además, esto no solo sirve para incrementar la producción, sino para que existan momentos de dispersión para liberarnos de preocupaciones y fomentar el bienestar mental. Como empresa, puedes fijar tiempos de descanso obligatorios a ciertas horas o cada determinado tiempo.

Asimismo, cuando trabajes en un proyecto o entrega urgente, puedes aplicar la técnica pomodoro, que fuerza a las personas a trabajar no más de 25 minutos continuos e intercala un descanso de 5 minutos entre cada bloque de trabajo.  

Delega responsabilidades al personal indicado

El burnout puede ser producto de una mala gestión de actividades dentro de la empresa. Por ejemplo, algunas veces a los encargados de crear contenidos para redes sociales, les encomiendan hacer un estudio de los ingresos de la empresa en el último trimestre debido a que el responsable financiero está de vacaciones. 

Muchas veces la urgencia hace que personal no capacitado tenga que cumplir con funciones para las que no está preparado. Esto implica estudiar un tema nuevo, ejecutar las actividades y entregar resultados con la preocupación de que no se hayan cumplido las expectativas.

La mejor forma de evitarlo es delegar responsabilidades solo a las personas indicadas para cumplir con esas tareas para no exigir de más al personal. Para esto, te sugiero que mantengas un control de pendientes, es decir, una base de datos con la información de tu personal y una buena comunicación con el equipo. 

Invierte en capacitación

Te recomiendo que mantengas capacitado a tu personal en todo lo necesario para cumplir con sus funciones. Esto implica que conozcan los procesos, métodos de trabajo y herramientas que faciliten sus operaciones y disminuyan las cargas de trabajo innecesarias.

Si, por ejemplo, habilitas a tu personal de marketing en el uso de tecnologías de inteligencia artificial, podrán automatizar procesos manuales que les quitan tiempo y concentrarse en tener buenas ideas. Asimismo, si tu personal de ventas aún usa carpetas y papelería para llevar el control de los clientes, puedes incluir una herramienta CRM para que centralicen todo de una manera segura en un solo software.

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También puedes ofrecer un programa de desarrollo de habilidades blandas, como invitarlos a tomar cursos de inteligencia emocional, de resiliencia o de buena organización en el trabajo para que desarrollen capacidades que les ayuden a gestionar el estrés.

Respeta la jornada de trabajo

Otro aspecto que ayudará a que tu personal mantenga una relación sana con el trabajo y no agote sus energías es respetar la jornada de trabajo. Esto puede parecer obvio, pero algunos datos sugieren que, por ejemplo, en México, 10.2 millones de trabajadores laboran más de 48 horas semanales, lo que supera el límite permitido por las leyes de este país.

Aunque algunas veces la jornada debe extenderse, ya sea porque hay que hacer un cierre fiscal, entregar un reporte o atender a un cliente en un horario específico, tu empresa debe cerciorarse de compensar esas horas de trabajo extra. De esta manera, tus colaboradores mantendrán un equilibrio entre la vida personal y la actividad laboral.

Asimismo, procura fomentar la desconexión durante fines de semana y horarios no laborales. Para lograrlo, promueve una buena organización para que todas las actividades se desarrollen durante la jornada y no fuera de ella. 

Permite la flexibilidad laboral

La flexibilidad laboral es otro punto que mejora las relaciones entre empleados y empresas. Esto se debe a que el trabajo puede detonar conflictos en momentos de presión, ocasionada por factores externos en otros aspectos de la vida los trabajadores.

Por ejemplo, un empleado puede vivir lejos de las oficinas corporativas, lo que hará que invierta mucho tiempo para trasladarse. Si a esto sumamos el tráfico en las ciudades, esta persona puede caer con facilidad en estrés, el cual se verá reflejado en el trabajo y fomentará una mayor pérdida de energía.

Ofrecer modalidades de trabajo remotas o híbridas puede ser un gran alivio para muchos. Con esto, podrían disminuir el riesgo de burnout y gestionar mejor sus tiempo para invertirlo en actividades relevantes. Tanto que 98 % de los trabajadores piensan que sería bueno trabajar de forma remota al menos algunos días a la semana. 

Ofrece apoyo psicológico

Hoy, los empleados no solo buscan opciones laborales con salarios altos y de gran reputación, sino ambientes de trabajo donde se sientan cómodos y empresas que se preocupen por ellos. Por esto, muchas organizaciones ofrecen salarios emocionales, los cuales comprenden prestaciones y beneficios no económicos que potencian sus ocupaciones.

Uno de estos beneficios es el apoyo psicológico, que consiste en ofrecer planes de acompañamiento a los empleados para que tengan una guía profesional para enfrentar aspectos de su vida personal, así como el trabajo. Esto permite que los empleados tengan una buena salud mental y estén mejor preparados para enfrentar las situaciones de estrés.

Si tienes una buena disponibilidad de recursos, también puedes considerar la contratación de un profesional en salud mental o en gestión de equipos para acompañar a tu plantilla. Recuerda que ellos son los indicados para identificar y atender el burnout. 

Escucha a tus empleados

Por último, una estrategia que siempre debes impulsar para prevenir este fenómeno es conocer la opinión de tus equipos de trabajo. Su percepción del trabajo, de su carga laboral y del ambiente en el que se desempeñan, es esencial para poder identificar aspectos que están afectando su desempeño.

Para hacer estas evaluaciones, apóyate en tu departamento de Recursos Humanos, ya sea mediante encuestas de satisfacción laboral o con buzones de comentarios abiertos a todos. Así, tendrás información de primera mano para tomar decisiones sobre la vida dentro de tu organización.

Estos consejos y medidas generales te ayudarán a fomentar ambientes laborales sanos y a crear buenas relaciones dentro de tu empresa. Recuerda la importancia de dar un seguimiento profesional a este fenómeno y asegúrate de que tu equipo se mantenga saludable y productivo.

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Publicado originalmente el 21 de noviembre de 2023, actualizado el 21 de noviembre de 2023

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