El buen camino de una empresa está determinado por la administración del capital y las inversiones que realices en cada área o etapa de negocio. Mantener buenas prácticas, al mismo tiempo que realizar análisis internos y externos constantemente puede hacer una gran diferencia en el éxito de tu empresa.

En este artículo partimos de las definiciones básicas para llegar a una serie de recomendaciones que podrás tener en cuenta para el éxito de tu negocio. ¡Transforma de forma positiva el curso de tu empresa y aumenta su rentabilidad!

 

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Este término suele confundirse o usarse como sinónimo del concepto de ganancia. Aunque ambas son métricas contables para analizar el éxito financiero de una empresa, tienen diferencias.

La ganancia es un número absoluto determinado por la cantidad de ingresos, costes o gastos en que incurre una empresa y aparece en el estado de resultados. No importa el tamaño de la empresa (pequeña, mediana o grande): todas desean obtener ganancias.

Y si bien la rentabilidad va de la mano de la ganancia, su diferencia radica en que la rentabilidad es relativa. Se usa para determinar el alcance de las ganancias en relación con el tamaño de la empresa. En pocas palabras: es una medida de la eficiencia que determina el éxito o fracaso de una inversión.

Otro concepto que suele utilizarse cuando se habla de rentabilidad es el de retorno de inversión. Si bien una empresa puede obtener ganancias no significa que necesariamente las inversiones realizadas fueron las más rentables.     

Así, un ejemplo de rentabilidad de una empresa podría ser el siguiente: si una compañía tuvo una inversión de 70 000 dólares y después de un año generó utilidades por 7 000, su rentabilidad habrá sido del 10 %.

No te preocupes si aún no estás familiarizado con esta fórmula. Existen más para determinar la rentabilidad empresarial. En este artículo hemos preparado todo lo que necesitas para hacerlo eficazmente.

 

En otras palabras, el objetivo de toda empresa es generar utilidades, las cuales se obtienen cuando los ingresos por las ventas superan los costes derivados de las operaciones necesarias para producir estos ingresos. Esto significa que los gastos deben ser descontados de lo que ingrese a la empresa por concepto de ventas, a fin de que tu negocio pueda venderse.

¿Por qué es relevante la rentabilidad de una empresa?

La rentabilidad es la clave de éxito de tu empresa. Si no conoces el porcentaje de dinero o capital invertido que has ganado o recuperado, entonces no podrás saber si el desempeño de esta inversión fue bueno o malo. Refleja además la existencia de ganancias o, en caso contrario, detecta oportunamente los errores para impulsar su crecimiento.

Las proyecciones del índice de rentabilidad te permiten establecer qué tan adecuado fue el uso del capital. Por eso debes considerar el valor de las ganancias que esperas, en comparación con los gastos de operación.

Todo es cuestión de una división del valor presente entre la inversión inicial requerida. Si el resultado es mayor a uno, significa que el proyecto será rentable más allá del punto de equilibrio.

Es importante que tu empresa tenga la capacidad de adaptarse a los cambios que pueda presentar el mercado y las tendencias. Esto solo es posible por medio de los fondos de capital.

En general, los análisis de rentabilidad permitirán a tu negocio ampliar sus ganancias y mantenerlo exitosamente en un mercado dinámico y competitivo. Si tu empresa se encuentra en crecimiento, los análisis son esenciales para la identificación de oportunidades.

Como decisor requieres apoyarte en los análisis de rentabilidad para tener una visión más concreta de tu empresa y saber cuáles son los elementos o estrategias que debes emplear para alcanzar un crecimiento adecuado y evitar el incremento del coste de inversión.

Los 5 elementos de la rentabilidad empresarial

Estos son los aspectos que debes examinar en términos de la rentabilidad empresarial:

1. Ventas

Las ventas representan lo más importante para cualquier empresa y dependen del tiempo, la demanda y el consumidor. Estas se maximizan cuando un negocio ha medido adecuadamente la curva de demanda de su base de consumidores: si la etapa por la que está atravesando es buena, si tiene grandes productos por ofrecer y se apoya en promociones atractivas para generar más ventas.

El índice de rendimiento de las ventas mide las ganancias. Si las cifras de ventas son altas, tu empresa puede estar preparada para enfrentar los desafíos que se le presenten por la volatilidad del mercado o las tendencias económicas a la baja.

2. Precio

La fijación de precios es fundamental para determinar la ganancia, por lo que es necesario que pongas en marcha una estrategia de precios correcta dependiendo del tipo de industria o sector, así como del tipo de consumidor. Te recomendamos que verifiques los precios de la competencia y determines cuáles debes cobrar para ampliar tus ganancias. Además de esto, es importante que determines y compruebes cuáles son los precios que tus clientes estarían dispuestos a pagar por tu producto.

3. Gastos

Una empresa rentable tiene ingresos que pueden exceder sus gastos. Estos gastos pueden ser los recursos que erogas en los procesos comerciales o de producción, incluidos los de publicidad. Engloba todos los aspectos para que tu producto pueda comercializarse. Puedes determinar las ganancias por medio de un análisis en el que restes los gastos de los ingresos totales.

4. Permanencia

¿Sabes cuánto te cuesta o costará permanecer en el negocio en el que te desenvuelves? El retorno sobre el patrimonio neto muestra la cantidad de ganancias que genera una compañía sobre el dinero que los accionistas invierten. El rendimiento debe ser al menos igual a la tasa que una empresa puede pedir prestado dinero a sus acreedores para lograr el coste de permanecer en el negocio.

Si tu empresa tiene ganancias, pero su retorno sobre el patrimonio es bajo, es probable que aún tengas problemas de rentabilidad.

5. Medición de rentabilidad

Como ya lo mencionamos, medir la rentabilidad de tu empresa confirma su éxito. El estado de resultados debe mostrar el desglose de ingresos y gastos durante todo un año comercial. Puedes apoyarte de los índices de rentabilidad, los cuales analizan tu salud financiera, a través de la información de cómo se obtuvieron las ganancias en relación con las ventas, los activos totales y el patrimonio neto.

Ahora que ya conoces los 5 elementos que conforman la rentabilidad empresarial, te diremos algunas maneras de calcularla.

 

Cómo calcular la rentabilidad de tu empresa

Existen diferentes formas de calcular la rentabilidad de tu negocio y aquí te las mostramos para que puedas determinar cuál es la más adecuada para tus proyectos actuales.

1. Rentabilidad de una empresa

Tal como lo destacamos al inicio, una de las maneras de calcular la rentabilidad de una empresa es por medio del conocimiento de la inversión y la ganancia que ha generado. Está formada por las utilidades generadas o por las diferencias entre el precio de venta y la inversión. Esto último aplica únicamente si vendiste la empresa.

Para que puedas calcular la rentabilidad únicamente debes dividir las utilidades entre el valor de lo que quieres analizar y multiplicar ese resultado por 100 para expresarlo en porcentajes.

1. Si tu compañía invirtió 100 000 dólares y tras un año generó utilidades de 10 000, su rentabilidad habrá sido de 10 %.

La fórmula que seguimos fue: (10 000 / 100 000) x 100 = 10.

2. Si tu compañía realizó una inversión de 20 000 y luego se vendió por 30 000, su rentabilidad habrá sido de 50 %.

La fórmula que se siguió fue: (30 000 – 20 000 / 20 000) x 100 = 50.

2. Rentabilidad de un inmueble

Para este cálculo requieres la inversión del inmueble y la ganancia que ha generado. Esta se conforma por la diferencia entre el precio de venta y la ganancia capital (inversión).

1. Si un inmueble tuvo una inversión de 30 000 y después de un tiempo se vende en 40 000, su rentabilidad será de 33.3 %.

La fórmula que se siguió fue: (40.000 – 30.000 / 30.000) x 100 = 33.3.

2. Si lo que deseas es calcular los ingresos de renta nos podemos basar en este ejemplo: un inmueble tuvo una inversión de 30 000, generó 12 000 de ingresos y los gastos en el mismo periodo ascendieron a 10 000. Así, la rentabilidad del inmueble es de 6.7 %.

La fórmula que se utilizó fue: (12.000 – 10.000 / 30.000) x 100 = 6.7.

Para calcular una ganancia futura debes conocer la tasa de crecimiento promedio del valor de los inmuebles en la zona donde radiques o planifiques rentar.

3. Rentabilidad de un proyecto de inversión

Si estás por crear una nueva empresa o vas a lanzar un producto nuevo al mercado y quieres saber si será rentable, entonces considera tu inversión y la ganancia futura, la cual se conforma por las utilidades o las ganancias proyectadas.

1. Si inviertes 20 000 en el lanzamiento de un producto y las utilidades proyectadas a un año son de 3 000, entonces su rentabilidad será de 15 %.

La fórmula que se utilizó fue: (3.000 / 20.000) x 100 = 15.

Para este tipo de proyectos es fundamental que verifiques otros factores como el riesgo que puede tener el producto o su impacto en los clientes, ya sea positivo o negativo.

4. Rentabilidad de una acción

Aquí requieres los datos de la inversión de la acción y la ganancia que ha generado, la cual se conforma por la diferencia entre el precio de venta y el de compra y los dividendos (si es que fueron entregados).

1. Si compras acciones con un valor de 10 000, pero tras un año las acciones suben de precio y se venden a 12 000 y pagan un dividendo de 500, la rentabilidad habrá sido de un 25 %.

La fórmula que usamos fue: (12 000 – 10 000 + 500 / 10 000) x 100 = 25.

De igual forma, puedes considerar las rentas anteriores, aunque las acciones son más difíciles de pronosticar por su volatilidad en el mercado.

Si ya has realizado estos cálculos y consideras que tu empresa tiene ganancias, pero quieres elevar su rentabilidad, comienza por estas estrategias.

 

 

1. Administra tus gastos

Cuando la mayoría de las empresas realizan un análisis profundo de sus gastos suelen encontrar algunos elementos que pueden reducir costes. No dudes en hacer lo mismo en tu negocio. Debes tener cuidado: esta reducción no puede poner en riesgo la calidad de tu producto o servicio.

Un aspecto en el que podrías poner mayor atención es en tus áreas de coste clave, por ejemplo:

  • Proveedores: es posible que puedas negociar un mejor precio o incluso cambiarlo.
  • Finanzas: verifica si estás utilizando algún tipo de préstamo o sobregiro. Nunca estás de más revisar tus facilidades financieras.
  • Instalaciones: muchas veces las empresas rentan espacios que realmente no aprovechan al máximo. Pregúntate si hay formas de hacer más eficiente el uso de tus instalaciones y una buena opción es subarrendar un espacio que no utilices.
  • Producción: logra que tus procesos sean más eficientes con ayuda de una gestión productiva adecuada. Si tu negocio está basado en productos, analiza si hay alguna forma de aprovechar los residuos de materia prima.

En este punto también aplica una posible adaptación de los procesos que realizas dentro de tu empresa. Tal vez utilizar menos horas de trabajo o recursos.

Un presupuesto basado en actividades puede ayudarte a determinas gastos reales; esto es, cuánto cuesta cada proceso en la empresa, los salarios o los materiales. Este es uno de los procesos más complejos, pero sin duda uno de los más útiles también.

2. Optimiza la producción y tu inventario

Las líneas de producción suelen representar fuertes gastos, los cuales, por fortuna, pueden optimizarse. Algunas de las maneras para hacerlo son las siguientes:

  • Mantén un análisis de precios de la materia prima y verifica si con el paso del tiempo aumenta su coste.
  • Determina cuáles son los productos que se tardan más en vender y ajusta los próximos pedidos que hagas para evitar que se estanquen aún más.
  • Evita exceder tus inversiones en inventario.
  • Considera algún software especializado de manejo de inventarios que te permita manejar mejor los almacenamientos, tiempos y espacios.

De igual forma, las estrategias de venta cruzada también son grandes opciones para aprovechar los productos que podrían estar estancados en tu almacén desde hace tiempo.

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3. Compra más eficazmente

Sí, es algo complejo conocer la cantidad exacta de productos que deberías comprar para evitar gastar de más. Sin embargo, tiene sentido verificar la base de datos de tus proveedores para saber si regularmente puedes comprar los artículos a un menor precio. Pero recuerda que esto no debe poner en riesgo la calidad de que lo ofreces.

Identifica el área donde gastas más y obtén mejores tratos con tus proveedores. No está de más considerar a otros distribuidores, comparar precios y conseguir los arreglos posibles como reducción de precio o descuentos por pago anticipado.

Otra recomendación es no contar con demasiados proveedores. Si bien puedes pensar que cuantos más tengas es mejor, la realidad es que esta acción puede ser ineficiente. Mantén al menos unos 5 o 6 proveedores para evitar que tu empresa se pueda ver vulnerable por la falta de opción.

4. Eleva la calidad de tu producto

Vender un producto a un precio más elevado a los clientes es posible siempre y cuando su calidad no solo se mantenga, sino aumente. Analiza cuál es el artículo o servicio que genera más ingresos y optimiza su calidad. Crea estrategias para mejorar su reputación y enfatizando su valor. Esto, además de retener a los clientes actuales puede llegar a atraer nuevos. Hacer de un producto algo esencial en el día a día de los usuarios justifica su alto precio, ya que es un artículo premium o realmente necesario para ellos.

5. Concentra tus esfuerzos de venta

Las dos estrategias clave para impulsar la rentabilidad empresarial a través de las ventas son vender más a clientes rentables existentes y encontrar clientes similares.  

Para lograrlo es indispensable que determines quiénes son tus mejores clientes, qué compran y cada cuánto lo hacen. Para hacerlo de manera más sencilla, divídelos en diferentes categorías:

  • Altas ventas y altas ganancias
  • Altas ventas y bajas ganancias
  • Bajas ventas y altas ganancias
  • Bajas ventas y bajas ganancias

Si bien puede ser obvio que te concentres en los primeros dos grupos, aprovecha otras estrategias de venta para aumentar la rentabilidad de las últimas dos categorías a través de la nutrición como clientes.

De igual forma, no descartes dejar de hacer negocios con los consumidores que te generan bajas ventas y bajas ganancias. De esta manera, puedes tener oportunidad de concentrar esfuerzos en los que sí brindan beneficios a tu empresa.

No escatimes la expansión de tu base de clientes acordes a un perfil similar al de tus clientes más rentables.

6. Amplía tu variedad de productos o servicios ofrecidos

Si está dentro de tus posibilidades, aumenta la variedad de productos o servicios que ofreces a tus clientes. A los consumidores les gusta la variedad y si complementas sus compras, mucho mejor. Además, esto te vuelve esencial en sus consumos, ya que respondes de manera completa a sus necesidades. Así no solo aumentas tus ventas y rentabilidad, sino también los fidelizas a tu marca.

No olvides que el servicio al cliente es esencial y un gran diferenciador de tus competidores. Si hay un área en la que tienes que invertir para asegurarte de que siempre estará prestando una atención de calidad a los usuarios, es el servicio al cliente.

7. Expande tu mercado

Así como es buena idea ampliar la variedad de lo que tu empresa ofrece, mudarse a nuevas áreas de mercado puede transformar positivamente tu negocio. Si eliges esta opción te recomendamos que tengas todas las precauciones posibles. Si bien esta ampliación puede aumentar la rentabilidad de tu compañía (con un manejo adecuado), también puede ser arriesgado y resultar más costoso.

Antes de dirigirte a nuevos horizontes, investiga a profundidad tus opciones hasta encontrar una oportunidad potencial. Hazte la siguiente pregunta: ¿puedo adaptar productos o servicios existentes a mercados nuevos? De ser así, tendrás la entrada a nuevos ingresos a un precio mínimo. Ten presente que siempre juegue a favor en el aumento de ganancias.

La idea también es que comprendas en lo mayor posible quiénes son tus nuevos clientes potenciales, cuáles son sus necesidades, cuándo son más propensos a comprar y bajo qué estrategias, de qué manera compran sus productos, cuánto tardan en tomar una decisión, así como cuánto están dispuestos a pagar por cierto producto o servicio.

Usa a tu favor las redes sociales para investigar y obtener información valiosa. Revisa muy bien las opiniones y comentarios alternativos de tus clientes y confirma lo que buscan.

8. Mejora tu plan de mercadeo

Determina el producto de mayor valor entre tus clientes más rentables y enfoca tus esfuerzos de publicidad en ellos. Hoy en día tener una presencia estable en las redes sociales es más que necesario para mantener una empresa a flote. Por ello, optimiza tu aparición en Facebook, Twitter, Instagram o LinkedIn. No es necesario que crees una cuenta para todas estas opciones. Te recomendamos verificar en dónde están tus clientes. De esta manera, solo tendrás que concentrarte en los sitios donde sí verán tus anuncios.

Desarrolla una estrategia de redes sociales para captar la atención de tus clientes potenciales. Usa contenido de valor para mantenerlos informados acerca de tus productos o servicios. De ser posible, desarrolla promociones o descuentos especiales a cambio de algo. Puede ser por suscribirse a tu newsletter o por recomendar a alguien más.

9. Aumenta la productividad

Todas las empresas tienen áreas donde se pueden mejorar procesos para aumentar su productividad. Hazlo con estos puntos:

  • Medición: mide la eficiencia operativa de manera continua. Después de ello, establece sistemas y procesos que aprovechen al máximo los recursos. Por ejemplo, puedes monitorear el uso de tiempos de tus empleados: ¿cuántas horas invierten en la realización de cierta tarea? Si invierten mucho tiempo en una sola labor, es recomendable detectarlo oportunamente para encontrar la mejor solución y aumentar la rentabilidad.
  • Planeación de objetivos: crea un plan de objetivos a alcanzar y compártelo con el resto de los equipos. Esto les dará un mejor enfoque de sus tiempos laborales y los motivará a alcanzar sus metas. De igual forma, puedes recurrir a los incentivos para que los trabajadores pongan mayor esfuerzo. Solo recuerda definir bien este aspecto para evitar que la calidad del producto o servicio se vea afectada.
  • Agilización de procesos: de manera regular detente a pensar y analiza si hay procesos actuales que puedes hacer más eficientes. Para este tipo de casos, el benchmarking es una opción perfecta para la evaluación comparativa de precios entre empresas similares o el análisis de patrones de producción y almacenamiento.

Este tipo de comparativas pueden ayudarte a proporcionar nuevas ideas e impulsar procesos de negocio más eficientes. Algunos factores que pueden ayudarte a determinar esto son la definición de las áreas de negocio que deseas mejorar y la comparación con otras. Puedes hacerlo a través de técnicas de investigación con clientes, empleados o proveedores.

También puedes investigar a fondo los procesos y funciones de tu negocio para calcular una mejora potencial. Investiga las industrias que tengan procesos similares a los tuyos y verifica qué es lo que ellos han hecho para eficientar sus procesos, por ejemplo: la introducción de algún sistema inteligente de gestión.

 

Cuanta más información recolectes, mejores serán las comparaciones que podrás hacer en beneficio de la productividad de tu empresa. 

Si bien no existe ninguna fórmula mágica para la rentabilidad empresarial, estamos seguros de que con estas estrategias podrás determinar las áreas de negocio en las que debes prestar más atención.

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Publicado originalmente en marzo 20 2020, actualizado marzo 20 2020