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Tener una empresa sin gestionar es como montar una producción teatral sin saber quiénes serán los actores, cómo se manejarán las luces, cuándo se levantará el telón o dónde se sentará el público: un caos absoluto. Por ello, resulta tan importante la dirección de los recursos, ya que sin ella podemos perder de vista qué tenemos, cómo podemos aprovecharlo y cuándo puede sernos útil.

Justamente para eso sirve la gestión empresarial en el mundo de los negocios. Esta área nos ayuda a asegurarnos de que la productividad, la trascendencia y, por supuesto, las ganancias de una empresa se mantendrán siempre en estado óptimo, gracias al uso de uno de sus recursos más valiosos: el capital humano.

Revisemos por qué esta área empresarial es tan importante y cómo puedes nutrir la dirección de tu propia organización mediante una buena gestión de tus recursos.

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Una persona con buen liderazgo es también un buen gestor empresarial. Estar al frente de una empresa no es nada sencillo. Se debe poner atención en muchas actividades y algunas, por ser urgentes, no dejan espacio para encargarse de las importantes. 

Todos estos aspectos se contemplan en la gestión empresarial, los cuales permiten mejorar el rendimiento al manejar un esquema de prioridades de todos los asuntos que es conveniente atender, independientemente de las urgencias que surgen de pronto.

Este tipo de gestión permite que todos los procesos se realicen de manera eficiente, al implementarse un esquema de cumplimiento y registro para las distintas actividades de una empresa, desde las más usuales, como órdenes de compra, hasta las más esporádicas, como planeaciones bimestrales o anuales.

Aunque los gestores empresariales tienen la función de garantizar una buena organización interna dentro de la operatividad cotidiana, también deben poseer las habilidades de liderazgo necesarias para enfrentar adversidades. Si se aplica de manera adecuada, la gestión empresarial puede convertir los retos que se presentan en nuevas oportunidades de crecimiento y desarrollo, e impulsa así la competitividad empresarial de un negocio.

Por otro lado, gracias a la gestión empresarial se puede generar un sentido legítimo de compañerismo y establecer relaciones de confianza entre todos los colaboradores, ya sea para delegar actividades o para escuchar sugerencias de todos los trabajadores.

Objetivos de la gestión empresarial

El objetivo principal de la gestión empresarial es crear un flujo de comunicación y una estructura operativa adecuados para alcanzar metas. Cumplir con este objetivo requiere de un buen aprovechamiento de los recursos humanos, materiales y financieros disponibles y una buena coordinación de los agentes involucrados.

A su vez, la gestión empresarial persigue los siguientes objetivos específicos:

  • Conocer los recursos disponibles: implica conocer a la plantilla de trabajo, las maquinarias, los productos, el tiempo y el dinero disponibles para coordinar el trabajo y definir la forma en que se les aprovechará.
  • Evaluar los procesos internos: esta tarea conlleva examinar cada actividad realizada, para así tener información inmediata sobre lo que puede optimizarse, crecer o modificar en beneficio de todos los que dedican su esfuerzo y talento a la empresa.
  • Establecer metas de seguimiento: mediante la determinación de objetivos concretos, un gestor empresarial puede dirigir a un equipo hacia objetivos comunes y definir el modo en que se puede impulsar el éxito empresarial.
  • Motivar a los equipos de trabajo: esto permite asegurar que todos están orientados hacia las mismas metas, que se comparte una cultura empresarial y que el personal se siente identificado con tus ideales.

Como puedes ver, si no se le presta la atención debida a la gestión empresarial se crean condiciones de trabajo mediocres e infortunadas, que desalientan a los empleados, limitan los niveles de productividad y, por lo tanto, disminuyen las ganancias.

Con esto en mente, revisemos algunas técnicas comunes de gestión empresarial.

Técnicas de gestión empresarial

Debido a que la gestión empresarial tiene tantos objetivos primordiales para las organizaciones, es necesario que existan metodologías claras para administrar eficientemente los recursos y el trabajo dentro de la compañía.

Algunas de las técnicas más comunes de la gestión empresarial son:

  • Planificación estratégica: consiste en la creación de procesos y protocolos de trabajo que consideren los resultados de una acción, a fin de concretar metas específicas que se encaminen a alcanzar un objetivo último.
  • Administración organizacional: se centra en la buena gestión de las relaciones internas de una empresa para garantizar la comunicación eficiente y un buen flujo de trabajo; los colaboradores deben adoptar los valores, códigos y visión de la organización.
  • Gestión financiera: requiere la evaluación de los recursos económicos disponibles para su efectivo repartimiento entre las distintas tareas a realizar; a su vez, conlleva el estudio de riesgos y la prospección de ganancias.
  • Uso de tecnologías de la información: esta técnica permite a los gestores automatizar procesos y centrar su atención en el aspecto más humano de la vida empresarial; ocurre, por ejemplo, al usar software de gestión empresarial.
  • Análisis de operaciones: al estudiar los procesos logísticos y operativos de una empresa, se puede estimar qué es lo que funciona adecuadamente y cuáles son las áreas de oportunidad que pueden potenciar el rendimiento de la organización.

Qué es la gestión empresarial y sus técnicas

1. Estratégica

La gestión empresarial es una actividad estratégica porque se guía por objetivos, sabe delegar y establecer medidas adecuadas para lograr resultados de la mejor manera. Entiende la operación del negocio, identifica cuáles son las piezas con las que cuenta y saca el mayor provecho de esos recursos. 

2. Verificable

Gracias a la gestión empresarial existe una gran visibilidad de lo que están haciendo los equipos de trabajo; por lo tanto, aumenta el seguimiento y control de las acciones enfocándose en los objetivos. Además se pueden verificar y medir los resultados obtenidos. 

3. Eficiente y eficaz

Al ser una actividad que busca resultados y optimiza en todo momento los recursos materiales y humanos, la gestión empresarial se caracteriza por ser una herramienta eficiente y eficaz, ya que no solamente ve los resultados, sino cómo llegar a estos con los mejores procesos y hábitos en la empresa. 

4. Comunicativa

La comunicación es clave para la gestión empresarial. Es una característica que se valora y se usa en todo momento como parte de su esencia. Es parte vital para generar entornos de trabajo positivos.

5. Proactiva

La gestión empresarial implica tener iniciativa y estar en movimiento, esto es, adaptarse y proponer para innovar. Por eso una de sus características más potentes es su proactividad. 

6. Liderazgo

Sin liderazgo no hay gestión empresarial. Esta característica resume el perfil de aquellas personas o equipos que se encargan de esta actividad. Recuerda que un directivo no siempre es un líder, pero un líder siempre sabrá dirigir.

7. Inspiradora 

La gestión empresarial bien aplicada es un factor que impulsa los resultados positivos en todos los niveles e interacciones de una compañía; así que se convierte en una fuente de inspiración interna y externa. 

5 funciones de la gestión empresarial

1. Organización

La gestión empresarial se encarga de coordinar las tareas involucradas en el proyecto de una empresa: asignará los roles para cada una, establecerá objetivos y prioridades, y fijará las limitaciones o excepciones. Si lo piensas, es casi imposible que un negocio sea viable sin tener claras las responsabilidades, los tiempos, las expectativas de cada área y los involucrados.

2. Planificación

Este apartado se concentra en cómo se lograrán los objetivos y los recursos que los harán viables, tanto financieros como humanos. Se establecerán plazos, financiamiento y estrategias para alcanzar metas que puedan medirse. Así contarás con datos que sirvan de punto de partida y sabrás en qué lugar se encuentra tu empresa, para plantear mejoras y cambiar escenarios.

3. Dirección

No puede haber gestión empresarial si no se cuenta con una dirección sólida. Este aspecto fomenta que los trabajadores puedan identificarse con las metas de la empresa, como resultado de un liderazgo empático, que claramente conoce el camino que debe tomarse y que tiene en cuenta a todos sus colaboradores.

4. Control

Cuando hablamos de control, nos referimos a la capacidad de coordinación y comunicación entre equipos. Pero no solo se trata de dar indicaciones o seguimiento a la realización de las tareas, sino también de analizar el desempeño. Así es como se pueden identificar fortalezas y oportunidades para alinear metas alcanzables en el futuro, que saquen lo mejor del equipo con el que se cuenta.

5. Manejo de personal

Crear un ambiente de trabajo sano es una cualidad básica de la gestión empresarial, pues permite que la colaboración entre personas se lleve a cabo en armonía y sin competencias. La tranquilidad dentro de la empresa se inicia con una gestión que tenga en cuenta las necesidades individuales y colectivas de sus trabajadores, con la puerta abierta a sugerencias.

Aunque toda gestión empresarial cumple al menos con estas funciones que acabamos de mencionar, cuando se trata de implementarla no existe un modelo único o inamovible para todos los proyectos. Sin embargo, sí podemos definir de qué se trata para que puedas tener una referencia y crear un modelo que se ajuste a tu empresa.

7 cualidades de un gestor empresarial

Al tener en cuenta las funciones, objetivos y relevancia de un gestor empresarial en las organizaciones podemos esperar que estos líderes posean las siguientes cualidades:

1. Trabaja en equipo

Aunque el puesto de gestor está relacionado con el liderazgo, la persona que lo ocupa debe ser capaz de compartir tareas y delegar responsabilidades, principalmente porque confía en sus colaboradores y conoce las fortalezas de cada miembro del equipo. 

Además, es importante que el gestor empresarial escuche con atención y reconozca los aciertos de su equipo, pues sabe que fueron colectivos y no individuales.

2. Piensa estratégicamente

El pensamiento estratégico es una habilidad necesaria para todo líder, pero aún más para los gestores empresariales. Esto se debe a que ellos deben saber cómo cada acción impactará en su futuro y cómo puede sacar el mayor provecho de las circunstancias actuales. 

Antes de tomar una iniciativa, el gestor empresarial ha analizado el lugar en el que se encuentra el negocio y qué ocurre alrededor, en términos de  la competencia y de su mercado. Por lo tanto, se esforzará por crear una estrategia para cada objetivo, ya sea en el aspecto financiero o en el de marketing: no avanza a ciegas.

3. Es líder

Los gestores empresariales son un tipo de líder que ocupa un nivel alto de la jerarquía organizacional. Por ello, debe poseer las habilidades para coordinar a los líderes de departamento y sobre cómo hacer las cosas, cuándo y por qué.

Por supuesto, el gestor debe conocer el producto o servicio que la empresa ofrece, de dónde proviene, cómo se produce y cómo es que llega hasta los consumidores. También debe saber cómo el personal realiza sus tareas. Es necesario que, para indicar el camino, debió haberlo recorrido antes.

4. Se adapta y es resiliente

Por otro lado, el gestor empresarial debe estar en constante aprendizaje, ya que el mundo de los negocios no se detiene. Esto significa que debe poseer buenas habilidades de adaptación al ambiente de mercado, empresarial y operativo, pues los cambios sociales y políticos que modifican nuestra forma de vivir también tienen un impacto en la administración de empresas.

Esto también aplica cuando se comete un error. Nadie es infalible, así que más vale aprender de los errores, porque la experiencia se nutre y se vuelve valiosa. El punto es que el gestor actúe de forma resiliente y que el fracaso no lo desaliente. 

5. Tiene iniciativa

Como hemos visto, la innovación está en el núcleo de una buena gestión empresarial. Por eso, los líderes de este departamento deben estar listos para integrar nuevas ideas y crear planes de trabajo adecuados para la situación de una empresa.

Asimismo, un buen gestor empresarial jamás le pedirá a un colaborador algo que él mismo no haga, ya sea llegar temprano a la oficina o cumplir a tiempo con un encargo. Para ser buen líder hay que dar el ejemplo, y esa cualidad nunca se debe pasar por alto.

6. Es empático

Hemos dicho que un gestor empresarial es el encargado de administrar los recursos de una empresa. Y el más importante de ellos son las personas. Contrario al dinero o la maquinaria, el talento humano requiere un trato sensible y solidario que se base en la empatía.

Al reconocer el potencial de los colaboradores, el gestor o gestora empresarial también abre nuevas posibilidades a la empresa. Por eso les presta atención a los trabajadores: para ayudarles a llegar más lejos y exhortarlos para que afinen sus conocimientos a través de cursos, diplomados o talleres que los hagan mejores en su labor diaria.

7. Actúa de manera ética

Al promover la confianza, la honestidad y la ética en el trabajo es mucho más sencillo que exista un clima seguro para los trabajadores. Y tiene que empezar desde arriba, para que se note que los valores de la empresa no se encuentran solamente en la productividad o las ganancias. Un negocio más humano se encarga de eso y, a la vez, lo refleja en otros aspectos benéficos, como el poco ausentismo laboral y la rentabilidad de la empresa.

Una vez que conoces las cualidades que hacen a un gestor empresarial más exitoso, queremos compartir contigo algunos ejemplos de gestión empresarial exitosa. 

Ejemplos de gestión empresarial

1. Gestión empresarial enfocada en la atención a cliente

Pensemos en una empresa de servicios, cuya base de acción es el soporte y atención al cliente, como puede ser un proveedor de telefonía. Si bien vende servicios de conexión y comunicación, la clave es generar una experiencia de atención que lleve a sus clientes a permanecer con ellos e incluso a recomendar el servicio. 

Una buena gestión empresarial deberá considerar el perfil del cliente, las tendencias del mercado para idear productos hechos a la medida de sus necesidades, así como el servicio al cliente y el marketing que conecten con él. Para ello, resultará necesario dirigir los recursos en el diseño de marca y en la adecuación de los precios para el universo de consumidores objetivo.

2. Alineación de marketing y ventas

Este modelo de gestión empresarial ha tomado popularidad y ha desbancado al tradicional, que consideraba cada uno de estos departamentos como equipos independientes, y por eso llevaban a cabo acciones aisladas. En el modelo de alineación, marketing y ventas comparten objetivos para lograr resultados que favorezcan a las dos áreas y, por lo tanto, impulsen el crecimiento del negocio. 

En este escenario, el gestor empresarial será el encargado de establecer vías de comunicación entre los departamentos de marketing y de ventas, y de crear protocolos de colaboración. Por ejemplo, mediante representantes de equipos o acuerdos en las metodologías de trato con el cliente.

3. Gestión empresarial colectiva

La gestión empresarial colectiva es una forma de administración organizacional en la que no existe una única figura de mando operativa, sino que incluye la opinión de todos los miembros de la plantilla para elegir la mejor alternativa ante un problema o reto.

Este tipo de gestión empresarial es común en los emprendimientos y en pymes, ya que la plantilla de trabajo suele ser reducida y todos los miembros desempeñan funciones de primera importancia. Por ejemplo, cuando se tiene que tomar la decisión de cambiar de sede, de contratar nuevo personal o de invertir en maquinaria se debe evaluar en equipo qué necesidades son prioritarias y en qué afectaría a cada área de la compañía.

4. Gestión empresarial centrada en el empleado

Así como existen enfoques de gestión basados en el cliente, otra buena forma de afrontar los retos empresariales es poniendo el acento en los talentos humanos que conforman la organización. En este caso, se busca promover el bienestar de los empleados, ofrecer experiencias laborales cómodas, seguras y en un espacio de trabajo agradable, y destinar recursos para mejorar la empresa.

Esto no significa que el cliente deje de ser importante, sino que se gestionan las operaciones internas con miras a que el empleado dé mejores resultados, sea más productivo y cumpla con los objetivos trazados por la dirección de la empresa. 

5. Gestión empresarial inteligente

Esta tendencia se refiere a empresas que basan su gestión en big data, de tal forma que pueden hacer análisis predictivos y, a partir de ahí, planear sus acciones futuras. Esto permite sacar mayor provecho de los perfiles, historiales y conductas de los clientes, del mercado y de los empleados para mejorar la eficiencia, estimar riesgos y generar estrategias con impacto.

Como puedes imaginar, en este modelo la tecnología es fundamental. Un software de gestión empresarial es esencial para esta forma de administrar las organizaciones. 

Esperamos que esta guía sea el inicio de una gestión empresarial que te ayude a llevar al éxito a tu negocio.

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Publicado originalmente el 18 de julio de 2023, actualizado el 26 de enero de 2024

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Gestión empresarial