La gestión empresarial es una práctica que no puede ser estática, pues los cambios sociales y políticos que modifican nuestra forma de vivir también impactan el ámbito de la administración de empresas. No es casualidad que las prioridades de los trabajadores y de los negocios se modifican cuando ocurre un suceso impactante en el entorno como cambios de modelo de negocio, innovaciones tecnológicas, crisis económicas y ambientales, emergencias sanitarias, etc.

<< Documenta tus procesos de forma clara y precisa [Plantilla gratis] >> 

Por eso es importante actualizarnos en este ámbito para asegurarnos de que la productividad, la trascendencia y, por supuesto, las ganancias de una empresa no serán interrumpidas por ignorar lo que ocurre alrededor y por lo tanto al interior de un proyecto en uno de sus recursos más valiosos: el capital humano.

Considera esta guía como un punto de partida o una lista de ingredientes para tener en cuenta y que la gestión de tu empresa sea o se mantenga sólida.

Estar al frente de una empresa no es nada sencillo. Se tiene que poner atención a muchos elementos y algunos por ser urgentes no dejan espacio para encargarse de los importantes. Por eso no es extraño que a veces se descuiden tareas que influyen en el desempeño de los colaboradores y sus resultados.

Todos estos aspectos se consideran en la gestión empresarial y permiten mejorar el rendimiento al manejar un esquema de prioridades que lista todos los asuntos que te conviene mantener atendidos, independientemente de las urgencias que surgen de pronto.

¿Cuál es la importancia de la gestión empresarial?

Ahora bien, para poder explicar a profundidad la importancia de una buena gestión empresarial se han hecho comparaciones con varias actividades que necesitan una buena organización, un trabajo en equipo monumental y, sobre todo, un liderazgo que sea capaz de mantener la calma ante la adversidad.

La gestión empresarial no es un asunto sencillo, pero es importante porque es la que se encarga de encontrar el talento adecuado para un negocio, en todos sus niveles. También es la responsable de que exista un ambiente laboral sano que permita que cada quién cumpla con sus funciones de manera óptima, que exista un sentido legítimo de compañerismo y que se establezcan relaciones de confianza entre todos sus elementos, ya sea para delegar actividades o para escuchar sugerencias de todos los trabajadores.

Es un elemento presente dentro de las grandes empresas y también dentro de las denominadas empresas scale up, o sea aquellas que comienzan y tienen un proceso rápido de desarrollo y altas ganancias.

De hecho, si se aplica de manera adecuada, la gestión empresarial puede convertir los retos que se presentan en nuevas oportunidades de crecimiento y desarrollo, impulsando así la competitividad empresarial de tu negocio. Otro de los motivos por los que la gestión empresarial importa es porque es la que se encarga de que las innovaciones externas sean el motor para la empresa misma al proponer cambios convenientes a las circunstancias.

Además, es la que permite que todos los procesos se realicen de manera eficiente al implementar un esquema de realización y registro para las distintas actividades de una empresa —desde las más usuales, como órdenes de compra, hasta las más esporádicas como planeaciones bimestrales o anuales.

Finalmente, la gestión empresarial crea una comunicación fluida entre todos los niveles de la empresa, en busca de que se concreten dos objetivos fundamentales: 

  • Asegurar que todos estén apuntando hacia las mismas metas, y que sus elementos se sientan identificados con ellas.
  • Tener un conocimiento integral de cada área, cada colaborador y cada actividad realizada, para así tener información inmediata sobre lo que puede optimizarse, crecer o modificar en beneficio de todos los que dedican su esfuerzo y talento en la empresa.

Debido a lo anterior, si no se le pone la atención debida a la gestión empresarial se crean condiciones de trabajo mediocres e infortunadas que desalientan a los empleados, limitan los niveles de productividad y, por lo tanto, disminuyen las ganancias.

Dicho de otro modo, tener una empresa sin gestión es como montar una producción teatral sin definir quiénes serán los actores principales y quiénes los extras; sin indicar cómo se manejarán las luces, cuándo se levantará el telón o dónde se sentará el público: Un caos absoluto.

El origen de la gestión empresarial

La gestión empresarial no es un asunto que empezó apenas en el siglo XX, grandes proyectos de la antigüedad necesitaron obviamente de una gestión y un liderazgo eficientes. Lo podemos comprobar con aquellos vestigios que todavía podemos visitar, como las pirámides de Tenochtitlan o de Egipto.

También son prueba de esta habilidad los registros que quedan de las campañas de Alejandro Magno e incluso la organización humana de las primeras etapas que facilitó la supervivencia en comunidad: decidir que un grupo de hombres o mujeres cazaría animales, que otro recolectaría frutas y vegetales y que un tercer grupo los repartiría o prepararía para su consumo, son ejemplos de la gestión rudimentaria.

Sin embargo, para su estudio y aplicación en los modelos de negocio que empezaron a proliferar con la llegada de la revolución industrial, a finales del siglo XIX, el empresario Jacques Laffitte y el economista Jean-Baptiste Say crearon una escuela en París para la gestión, la administración y la economía. 

El acercamiento moderno y científico de la gestión empresarial se le acredita a Frederick Taylor, un inventor e ingeniero estadounidense que se concentró en la importancia del control de los procesos y los trabajadores, principalmente por el auge de las fábricas de la época.

A partir del siglo XX el punto de vista de la gestión empresarial empezó a cambiar de enfoque. Poco a poco la importancia cambió de los directores a los trabajadores, para darles más prestaciones, condiciones óptimas y oportunidades de desarrollo profesional. Uno de los teóricos que se concentraron en esto fue Abraham Maslow, con su jerarquía de necesidades, que publicó en la década de 1950.

Con el paso de los años, el enfoque en el bienestar de los empleados se enfatizó en distintos aspectos: la planificación, las ventajas competitivas, la optimización de procesos y la ética de la gestión; así, los empleados se convirtieron en la inversión más importante de una empresa. 

En el siglo XXI llegaron otros retos: las innovaciones tecnológicas, el Big Data y la crisis económica de 2008 obligaron a los grandes empresarios a tomar un giro humanista que logre un balance entre la globalización y la preponderancia de la conectividad: permitiendo así el desarrollo sano de las personas en todos sus niveles. Sin duda, a partir de 2020 se construirían otros modelos que enriquecerán a la gestión empresarial con base en los cambios más recientes de la sociedad.

Y para entender estos cambios es importante conocer entonces cuáles son las funciones de esta disciplina.

Funciones de la gestión empresarial

Organización

La gestión empresarial se encarga de coordinar las tareas involucradas en el proyecto de una empresa: asignará los roles para cada una, establecerá objetivos y prioridades y designará las limitantes o excepciones. Si lo piensas, es casi evidente que sin tener claras las responsabilidades, los tiempos, las expectativas de cada área y los involucrados, el movimiento de un negocio sería un viaje bastante complicado.

Planificación

Este apartado se concentra en cómo se lograrán los objetivos y los recursos que se deben conseguir, tanto financieros como humanos. Se establecerán plazos, financiamiento y estrategias para alcanzar metas que puedan medirse; así podrás contar con datos que sirvan de punto de partida y sabrás en qué punto se encuentra tu empresa, para plantear mejoras y cambiar de escenarios.

Dirección

No puede haber gestión empresarial si no se cuenta con un apartado sólido en la dirección. Este aspecto es el que ayuda a que un grupo de trabajadores puedan identificarse con las metas de la empresa gracias a un liderazgo empático, que claramente conoce el camino que debe tomarse y que toma en cuenta a todos sus colaboradores.

Control

Cuando hablamos de control, nos referimos a la capacidad de coordinación y comunicación entre equipos. Pero no solo se trata de dar indicaciones o dar seguimiento a la realización de las tareas, sino también de analizar el desempeño. Así es como se pueden identificar fortalezas y oportunidades para alinear en el futuro metas alcanzables, que saquen lo mejor del equipo con el que se cuenta.

Manejo de personal

Crear un ambiente de trabajo sano es una cualidad básica de la gestión empresarial, pues es la que permite que la colaboración entre personas se lleve a cabo en armonía y sin competencias. La tranquilidad dentro de la empresa inicia con una gestión que tome en cuenta las necesidades individuales y colectivas de sus trabajadores, con la puerta abierta a sugerencias.

Aunque toda gestión empresarial cumple al menos con estas funciones que acabamos de mencionar, cuando se trata de aplicarla no existe un modelo único o inamovible para todos los proyectos. Sin embargo sí podemos definir de qué se trata para que puedas tener una referencia y crees un modelo que se ajuste a tu empresa.

¿Qué es un modelo de gestión empresarial?

Un modelo de gestión empresarial es una representación teórica de cómo se organiza y administra una empresa, desde las actividades y responsabilidades de todos sus colaboradores (como la distribución de las áreas y departamentos, los objetivos que se deben cumplir en cada uno de ellos y su funcionamiento) hasta el establecimiento de los presupuestos de ventas y de los demás departamentos.

Contempla todo lo que tiene que ver con financiamiento, recursos humanos, logística, servicios, estrategias de marketing, etc. Además, un modelo de gestión empresarial ayuda a que cada empresa tenga su propio sistema de organización, aun cuando no sea exactamente igual al modelo que tomó como referencia. Es el primer paso que debe completarse antes de tener la versión final de una estructura de un plan de negocios.

Tipos de modelos de gestión empresarial

Existen distintos modelos de gestión empresarial, como el jerárquico (cuya estructura está compuesta por una directiva y desde ahí se van desglosando los puestos subordinados), el de eliminación de intermediarios (que se aplica cuando se vende de manera directa al cliente final, como en el e-commerce), cooperativas (los miembros de una comunidad empresarial se convierten en socios que velan por un interés común) o franquicias (donde hay una empresa que permite que otros repliquen su modelo de negocio al ceder derechos del mismo por una cuota). También existen otros modelos que toman aspectos de los ya mencionados, pero adaptados a las exigencias actuales.

Independientemente del modelo, para que funcione de manera eficiente existen algunos valores clave que deben procurarse al interior de cualquier empresa.

6 valores de la gestión empresarial

1. Ética

Para que una gestión empresarial realmente funcione es necesario que las mismas expectativas se apliquen a todos sus colaboradores. Esto quiere decir que lo que se espera de un empleado también lo sea para un directivo: sin favoritismos ni tratos especiales. Pero, sobre todo, que exista un código que le exija a todos desarrollarse de manera honesta y sin actitudes deshonestas.  

2. Empatía

Aunque es mencionada como una soft skill, la empatía no tiene nada de suave, pues se necesita fuerza de carácter para crear una conexión humana con otras personas, especialmente si no comparten todos nuestros intereses o visión del mundo. Sin embargo, dentro de una empresa vamos a colaborar con gente muy distinta a nosotros, por lo que es básico que ejercitemos la capacidad de empatía que en ocasiones olvidamos en casa antes de salir.

3. Confianza

Si los colaboradores confían en sus compañeros, sin importar el puesto que tengan, transmitirán esta seguridad a los clientes. Y no nos referimos solo al momento de apoyarse en un compañero para realizar una tarea, sino también en la forma en que los directivos delegan responsabilidades, crean en la capacidad de los trabajadores y demuestran que la labor que se realiza en la empresa beneficia a todo su equipo.

4. Calidad

Al mismo tiempo, si se cuenta con los primeros valores será sencillo que todos aporten su mayor esfuerzo para cumplir con estándares que satisfagan a los clientes a los que va dirigido el producto o el servicio. Por supuesto, también gracias a que se cuenta con las herramientas óptimas para alcanzar esta meta.

5. Pasión

Sin importar el sector, una empresa comienza gracias a una idea encendida por una pasión: por el buen servicio, por la creatividad en la publicidad, por la música, por la comida, por lo que sea. Esta no puede desaparecer, ni siquiera por los trámites o los procesos menos divertidos que implementan una rutina. Una vez que la pasión sea parte del equipo ayudará a mantener la vista en las metas.

6. Innovación

La capacidad de cambio y su adaptación a nuevas formas de trabajar, las ganas de no dormirse en los laureles, sumadas a una actitud receptiva a los cambios que ocurren afuera, son un valor clave en la gestión empresarial. Asumir que todo seguirá igual es prepararse para la catástrofe, y no hay mejor indicador de una buena administración que una que está en constante cambio, preparándose para aprender siempre.

7 cualidades de un gestor empresarial

Tomando en cuenta lo anterior, un gestor empresarial ideal tiene las cualidades siguientes:

1. Sabe trabajar en equipo

Aunque el puesto de gestor está relacionado con el liderazgo, la persona que lo ocupa es capaz de compartir tareas y delegar responsabilidades, principalmente porque confía en sus colaboradores. Escucha con atención y reconoce sin problemas los aciertos de su equipo, pues sabe que los aciertos son de la empresa, no únicamente de un individuo.

2. Conoce el valor de las estrategias

Antes de tomar una iniciativa, el gestor empresarial ha analizado el lugar en el que se encuentra el negocio y qué ocurre alrededor, con la competencia y con su mercado. Por lo tanto, se esforzará por crear una estrategia para cada objetivo, ya sea en el aspecto financiero como en el de marketing: no avanza a ciegas.

3. Sabe cómo se hace el trabajo que dirige

Por supuesto, conoce el producto o servicio que la empresa ofrece, de dónde proviene, cómo se produce, cómo es que llega hasta los consumidores y también sabe cómo deben realizarse las tareas del personal que se encarga de todo esto. Para poder indicar el camino debe haberlo recorrido antes.

4. No le teme al cambio ni a equivocarse

Si se es consciente de que el mundo avanza, con o sin nosotros, quiere decir que está en constante aprendizaje. Y eso también ocurre cuando se comete un error. Nadie es infalible, así que más vale aprender de los errores: por ellos la experiencia se nutre y se vuelve valiosa.

5. Exige a su equipo lo mismo que a su persona

Un buen gestor empresarial jamás le pedirá a un colaborador algo que él mismo no haga, ya sea llegar temprano a la oficina o cumplir a tiempo con un encargo. Para ser buen líder hay que dar el ejemplo, y esa cualidad no se debe pasar por alto nunca.

6. Busca desarrollar lo mejor de su equipo

Al reconocer el potencial de los colaboradores, el gestor o gestora empresarial también abre nuevas posibilidades a la empresa. Por eso les presta atención a los trabajadores: para ayudarles a llegar más lejos y exhortarlos para que afinen sus conocimientos a través de cursos, diplomados o talleres que los hagan mejor en su labor diaria.

7. Procura que haya un ambiente sano

Al promover la confianza, la honestidad y la ética en el trabajo, es mucho más sencillo que exista un clima seguro para los trabajadores. Y tiene que empezar desde arriba, para que se note que los valores de la empresa no están solamente en la productividad o las ganancias. Un negocio más humano se encarga de eso y a su vez lo refleja en otros aspectos benéficos como el poco ausentismo laboral y la rentabilidad de la empresa.

Una vez que conoces las cualidades que hacen a un gestor empresarial más exitoso, queremos compartir contigo algunos consejos para que la gestión empresarial sea una tarea efectiva.

El control de la gestión empresarial: 8 consejos efectivos

El control de la gestión empresarial es el instrumento con el que se mide la efectividad de la administración. Es también una guía para los objetivos de todas las áreas de la compañía y permite recabar datos acerca del desempeño. De esta manera, se tienen herramientas para tomar mejores decisiones.

Para llevar a cabo este control es necesario que esté implementado el registro o documentación de procesos que se han detectado durante la creación de tu plan de negocios, así podrán llevarse a cabo las evaluaciones necesarias y establecer los cambios que puedan ser necesarios.

Para que el control de la gestión funcione de manera correcta te recomendamos lo siguiente.

1. Implementa una planeación estratégica

Si tienes metas, tienes un plan para alcanzarlas y, por lo tanto, podrás evaluar si has cumplido con los objetivos durante el control de la gestión empresarial. Ya que la intención de tener un control es que se pueda medir la eficacia de la gestión empresarial y los equipos involucrados, será fundamental que tú y tu equipo tengan planes establecidos de manera estratégica.

2. Establece presupuestos

Los recursos financieros deben repartirse entre las tareas y las necesidades de cada área para cumplir con sus objetivos. Al analizar cómo se utiliza y qué resultados genera también te ayudará a conocer mejor la eficiencia de los gastos y las estrategias implementadas y esto lo lograrás solo si has establecido todos los tipos de presupuestos de antemano.

3. Considera medir el desempeño

En este apartado se funden dos tipos de información: la relacionada con el aspecto financiero y la que no lo es. De cualquier manera, medir el desempeño de estos dos aspectos te ayudará a tener un mejor panorama de la eficiencia de la estrategia y si es necesario hacer ajustes durante el análisis de control de la gestión empresarial.

4. Haz evaluaciones y ofrece recompensas

Una forma de garantizar un análisis de control de gestión exitoso que también te ayudará a mantener motivados a los trabajadores es implementar un sistema de recompensas que premie el compromiso invertido en sus tareas. Al alcanzar un objetivo o cumplir con una fecha de entrega establecida, darles una recompensa puede hacerles sentirse valorados y ayudará a reforzar un comportamiento positivo.

Una vez que el control de la gestión empresarial esté en proceso, asegúrate de que las evaluaciones muestren datos valiosos y que las recompensas hayan tenido un impacto positivo.

5. Haz análisis con base en indicadores clave

Al momento de llevar a cabo el control de la gestión empresarial es necesario que tengas una serie de datos valiosos que te demuestren gastos, productividad, procesos, márgenes, desviaciones. También es importante que consideres que más allá de los indicadores económicos o financieros te conviene incluir otros indicadores como aquellos que contemplan el ámbito humano en el ambiente laboral.

6. Realiza contabilidad analítica

Al momento de hacer un control también hay oportunidad de realizar una contabilidad analítica. Con esta podrás tener un registro de las cuentas bancarias, las proyecciones de gastos de cada departamento y sus costos, así también podrás llevar a cabo una coordinación con los presupuestos.

7. Registra los objetivos cumplidos y los resultados alcanzados

Lo más importante al realizar un control de gestión es que midas los niveles de eficiencia. Siempre hay que llevar un registro de lo alcanzado y de la forma en que se refleja dentro de la empresa; es información básica que te ayudará a entender cómo se desarrolla el proyecto, cómo reaccionan los trabajadores, qué puede ajustarse y qué debe mantenerse.

8. Analiza y busca crear una optimización del personal

Y lo mismo con los colaboradores. Cuando tú o la persona encargada del control de la gestión hace bien su trabajo, tiene que analizar y dialogar de forma directa con el departamento de recursos humanos. Así, tú o la persona a cargo conocerá cuáles son las inquietudes laborales y personales que pueden resolverse o quizá qué puestos deben reemplazarse por otros más capacitados en beneficio de toda la empresa.

Esperamos que esta guía sea el inicio de una gestión empresarial que te ayude a llevar al éxito a tu negocio.

Documentación de procesos

 plantilla documentación procesos

Publicado originalmente el 30 de noviembre de 2020, actualizado el 16 de junio de 2021

Topics:

Gestión empresarial