Estamos seguros de que en más de una ocasión has tenido que organizar una exposición para un cliente, tus compañeros de equipo o para un gran número de personas en un congreso.

Sabemos que puede ser intimidante compartir ideas claras de manera efectiva con cualquier interlocutor, sobre todo cuando estos esperan que demuestres tus conocimientos y experiencia.

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Por esta razón, te presentamos varias ideas para que realices exposiciones creativas. En ellas encontrarás aspectos esenciales que te ayudarán a mejorar tu desempeño como expositor en cualquier situación.

La importancia de hacer exposiciones creativas

Una exposición es una estrategia didáctica. Su uso está difundido en las aulas, los corporativos y en la vida diaria. En el ámbito laboral, como mencionamos, es muy común recurrir a este recurso para transmitir información a un grupo de personas.

Lo cierto es que todos conocemos a una persona que desde el momento que se presenta frente a un público, se apodera de su atención, de principio a fin. Alguien que convierte una idea en un diálogo, capaz de generar interacción con las personas y permanecer en su memoria.

Pues bien, no es imposible que cualquiera de nosotros logre ese efecto durante una exposición, trátese de una reunión con clientes, una actualización de los avances de un proyecto o un pitch frente inversores. La clave está en ser creativos. Y eso implica entender tus fortalezas y experimentar con los recursos que hemos preparado en esta guía. 

A través de una exposición creativa serás capaz de generar mayor empatía y mejores resultados cada vez que compartas tu experiencia y conocimientos con otras personas. Además, tus ideas tendrán un mejor impacto y serán consideradas de gran valor por parte de tu audiencia.

Seguramente te has preguntado cómo hacer una exposición creativa. Para ayudarte, enumeramos una serie de ideas que podrás aplicar en cualquier exposición. Comenzaremos por los aspectos generales.

1. Lenguaje no verbal

Consiste en varios canales o elementos, como la mirada, la postura, expresiones faciales, los gestos, la señas, entre muchos otros. En esencia, el lenguaje no verbal ayuda a transmitir información muy variada.

Además, influye en nuestra capacidad para generar empatía y confianza en el interlocutor; comunica en buena medida nuestra identidad y rasgos de la personalidad; facilita la transmisión de emociones y sentimientos; ayuda en el proceso de entendimiento y relación con otras personas; y en general, es muy eficiente para transmitir información por un canal distinto al oral.

Ahora hablaremos de cada uno de estos canales.

  • Mirada: aunque se necesita práctica para desarrollar autoconsciencia de nuestra forma de mirar, es muy importante que durante una exposición repartamos la mirada en el público. Generalmente es más fácil elegir un punto de fuga, en medio del escenario, donde concentremos la atención por el tiempo que dure nuestra interlocución. Pero es mucho mejor si miramos a los interlocutores, ya que resulta más cercano con el público y genera empatía.
  • Postura: es recomendable que antes de una exposición practiques frente al espejo, pues con esto lograrás desarrollar cierta autoconsciencia sobre tus movimientos, apariencia y ánimo, los cuales dependen en buena medida de la postura que asumas durante tu discurso.
  • Expresiones faciales: el rostro es capaz de comunicar emociones como la ira, el miedo, la felicidad y la tristeza. No solo deberías prestar atención a tus expresiones faciales cuando practiques frente al espejo: al mismo tiempo deberías aprender a reconocer e interpretar estas expresiones en tu audiencia.
  • Gestos: los gestos deben ser naturales y espontáneos, ya que solo así transmiten con eficacia lo que pretenden decir junto con las palabras. Además, son ideales para captar la atención del público, para que se concentre en lo que decimos en el momento indicado. 
  • Apariencia: la apariencia del expositor, como su indumentaria, dice mucho sobre su personalidad. Si tienes que hablar con un grupo de especialistas, lo ideal sería elegir la ropa indicada para transmitir seguridad y temple. Si, por el contrario, la audiencia es un público mixto, o no especializado en el tema, opta por un atuendo mucho más relajado, que te ayude a conectarte con la mayoría de los asistentes.

2. Léxico

Las palabras que utilices durante tu exposición deben ser adecuadas para la audiencia. Si se trata de especialistas o expertos en el tema no tengas miedo de usar tecnicismos, conceptos e incluso algunos términos en otras lenguas que sean comunes a su práctica profesional. Si, en el caso opuesto, la audiencia no es especializada, evita el lenguaje técnico.

Trata de amoldar el discurso a las necesidades y capacidades del público, dándole un giro amable y sencillo. Quizá el caso más complejo es el de una audiencia mixta. Para ella te recomendamos que utilices un registro medio, sin demasiados tecnicismos, a menos de que sea necesario, en cuyo caso lo ideal sería explicar brevemente en qué consisten, o utilizar apoyos visuales.

3. Dicción

La dicción es la manera en que empleamos las palabras para formar oraciones de manera clara según las reglas de cada idioma. Los profesionales de la locución nos brindan ejemplos de sobra: solo basta con sintonizar nuestra estación de radio favorita.

Aunque es deseable que un expositor posea una dicción esmerada, es posible que le lleve tiempo desarrollar dicha habilidad. Es por eso que te recomendamos que utilices frases claras y que se alejen de las estructuras complejas. Una vez frente a la audiencia no será bien visto que trastabilles y que tengas que corregir continuamente lo que dices.

4. Tono, volumen y velocidad de voz

El tono, el volumen y la velocidad con que hablamos son elementos del paralenguaje, es decir, elementos no verbales que influyen en la manera en que expresamos las palabras y nos damos a entender.

En cada región hispanohablante estos elementos varían y están determinados por la cultura. En el caso de un expositor comprenden un aspecto fundamental de su discurso, pues el tono, el volumen y la velocidad con la que habla influyen en la dicción y, en consecuencia, en la recepción del mensaje por parte de una audiencia.

Estos tres elementos pueden variar, de acuerdo con la etapa de tu exposición; si quieres crear tensión puedes aumentar un poco la velocidad; o bien, para enfatizar una idea puedes modificar el tono. Lo ideal es que durante tu locución varíes estos elementos en función del mensaje y las emociones que deseas transmitir.

Las claves para una exposición exitosa

Para hacer exposiciones creativas exitosas hay muchas cosas que puedes hacer. A continuación, mencionamos las claves más importantes para mejorar tu desempeño.

  1. Conoce tus fortalezas. Lo primero y más importante es que sepas cuáles son tus fortalezas y tus debilidades. Practica frente al espejo, con una audiencia controlada, o bien con un público real, como parte de tus actividades laborales. Cuando hayas identificado tus fortalezas como expositor, úsalas tanto como sea posible. Puede tratarse de tu sentido del humor o de tu habilidad para interpretar datos y relacionarlos con una problemática específica. Lo importante es que sepas cómo convencer al público de que lo que estás diciendo es muy importante para ellos.
  2. Prepara tu material de apoyo. Emplea el material de apoyo para fortalecer los puntos débiles que hayas detectado en tus habilidades como expositor. Una exposición es una historia que pretendes contar para transmitir cierta información. Así que utiliza el material de apoyo para sustentar tu discurso, sin perder de vista que tu trabajo es llegar del punto A al punto B sin rodeos.
  3. Practica para mejorar. Practicar es la base de cualquier mejora: dedica un tiempo cada día para pulir tu discurso, para mejorar tu tiempo en el reloj o afinar tus ideas en el papel. Si es posible, un día antes de la fecha realiza una práctica con una audiencia cercana. Con esto mejorará tu confianza en el momento decisivo.
  4. Conoce el tipo de exposición. Cada formato de exposición es diferente, la mesa redonda exige un diálogo activo; el panel de discusión está enfocado en el debate; la conferencia es un acto de comunicación con una audiencia especializada o no; en el simposio hay un grupo de expertos que, al final de las intervenciones individuales, responde las preguntas de la audiencia. Es muy importante que conozcas el formato para que prepares tu discurso y material de apoyo. Ten presente que el tiempo varía en cada uno de estos ejemplos, así que tendrás que adaptarte a las circunstancias. Incluso a las más extremas, como que algo falle y no puedas valerte de las diapositivas.
  5. Entiende a la audiencia. Quizá esta sea la variable más importante de cualquier exposición: las personas a las que pretendemos comunicarles algo de manera eficiente. En razón de quiénes componen tu público, tus ideas deberían asumir un lenguaje técnico, lúdico, inspirador... Como vimos en los ejemplos de la sección anterior, hay un vínculo entre el expositor y la audiencia. Es un acto de generosidad en el cual se basa la comunicación. Si fallas en entender lo que espera tu público de ti, dicho acto se anula.

1. Cuida el tiempo

En el Manual del orador de TED Talk, la plataforma de charlas con distribución gratuita en la red, recomiendan que una exposición no dure más de 18 minutos. «Puede que no necesites más de 5 minutos para que tu idea resulte inolvidable», según los autores.

Esto tiene un contexto científico, ya que el cerebro usa diferentes áreas para concentrarse y filtrar la información; intervienen aspectos de la percepción, motrices, motivacionales, químicos y biológicos. Todos lo hemos visto: una exposición demasiado larga implica la pérdida de atención por parte de la audiencia.

Por esta razón, te recomendamos que te concentres en una idea, y dejes de lado todo aquello que pudiera resultar un distractor. Cuanto más preciso seas, más dinámica será tu exposición, lo que conlleva dos grandes ventajas: entretener a tu público y diferenciarte de otros expositores.

2. Cuenta una historia

El storytelling aprovecha las estructuras clásicas del relato para incorporarlas al mundo del marketing y los negocios. Esta estructura consiste en una introducción, un nudo y un desenlace. De la misma forma en que los escritores cautivan a sus lectores, tú puedes hacerlo con una audiencia en unos cuantos minutos.

Una idea se puede convertir en una gran historia. Y una narración siempre será más interesante que la enumeración de hechos y cifras. Con esto no tratamos de decir que descartes la información cuantitativa (estadísticas, porcentajes, presupuestos) al momento de desarrollar tu exposición. Nos referimos a que, a partir de dichos datos, construyas una historia convincente que atrape a la audiencia.

La ventaja de contar una historia es que te permite crear una tensión en el espectador. Sobre todo si utilizas a tu favor elementos visuales y sonoros. Esta tensión, que tiene como fundamento una serie de hechos, pruebas y observaciones, desemboca en una conclusión capaz de generar emociones.

Recuerda que las emociones mueven a las audiencias, configuran sus afectos y son determinantes al momento de aprobar o desaprobar un nueva idea. Si controlas este aspecto, en la medida de lo posible, el público amará tu capacidad como orador.

Para lograrlo, necesitas escribir un guion.

3. Escribe un guion

«No hace falta que seas el especialista más reputado del mundo en el tema, pero sí debes ser un experto», esto es lo que aconseja el manual del orador de TED Talk. Un experto es aquella persona que en función de su experiencia y conocimientos es capaz de transmitir una nueva idea a una audiencia, ya sea de manera escrita u oral.

Comienza por identificar tu idea principal. A continuación, piensa en el efecto que provocará en tu audiencia, es decir, las emociones que esperas generar al momento de exponer. Si consideras que tu idea es novedosa y el efecto es realista, o sea, que es posible conseguirlo, entonces puedes avanzar.

Es momento de escribir un poco más. En el apartado anterior hablamos de la estructura del relato: introducción, nudo y desenlace. Ahora, desarrolla tu idea principal en tres frases iniciales para cada una de las etapas de tu exposición:

  • Introducción: capta el interés del público con una frase contundente.
  • Nudo: este momento es ideal para utilizar datos provocativos que fortalezcan la idea central, un ejemplo con el que se identifiquen los escuchas o una idea intrigante basada en cifras y datos duros. En esta sección incorpora ideas secundarias, citas y frases elocuentes.
  • Desenlace: tu conclusión debe ser capaz de generar una emoción, como resultado acumulado de las secciones anteriores. Es decir, aprovecha la tensión que has creado en la audiencia para provocar un sobresalto.

No dejes nada al azar. Los oradores experimentados tienen un repertorio de ideas secundarias, ejemplos y frases impactantes bajo la manga, gracias al trabajo escritural que requiere el guion. Todo el material que crees al momento de escribir servirá más adelante.

Cuando hayas concluido el primer borrador (habrá más de uno), déjalo descansar un día o dos. Luego, léelo en voz alta, tratando de imitar el ritmo (pausas, frases encadenadas) que tendrías frente a la audiencia. Este proceso exige algo de teatralidad, pues debes pretender que frente a ti hay un grupo de personas. O bien, pídele a tus colegas que te escuchen durante un ensayo.

Al realizar este proceso serás capaz de identificar los errores, las ideas un poco flojas, o aquellas que realzan tu discurso. Asimismo te recomendamos que busques los momentos en los que una pregunta a la audiencia sea más efectiva que una afirmación a título personal. Recuerda que interactuar con el público es una manera de conservar su atención.

Por último, te recomendamos que utilices un cronómetro durante tus ensayos con el fin de medir el tiempo desde el inicio hasta el final de la interlocución.

4. Utiliza el modelo VAK

El término VAK es un acrónimo que se refiere a un modelo de aprendizaje basado en la programación neurolingüística, y consiste en tres categorías que le dan su nombre:

  • Visual: persona que aprende mejor con referencias escritas o representadas de forma gráfica.
  • Auditivo: persona que aprende mejor si recibe información oralmente.
  • Kinestésico: persona que aprende mejor a través de los sentidos como el gusto, el tacto y el olfato. Se caracterizan por su pragmatismo y la necesidad de hacer ellos mismos las cosas.

Cuando te sientas cómodo con tu guión, será momento de pensar en los elementos que acompañarán tu exposición. Dichos elementos no pueden estar enfocados en una sola de las categorías VAK que mencionamos anteriormente. Lo ideal es que tu exposición esté pensada para todo tipo de personas, de acuerdo con sus necesidades de aprendizaje.

Considera que los elementos visuales son un apoyo a tu argumentación. Deberían complementar aquello que digas para volverlo más claro y persuasivo.

Los elementos auditivos, además de lo que corresponde a tu locución, tienen que trabajar en sintonía con el mensaje. Puede tratarse de música de fondo o efectos de sonido que acompañen a las imágenes en los momentos en que pretendes aumentar la tensión o provocar un desenlace.

Por último, el aspecto kinestésico resulta el más difícil de satisfacer, pero la elección de imágenes y sonido puede influir en la atmósfera que crearás durante de tu exposición. Además, las personas kinestésicas responden muy bien al movimiento, así que considera esto como tu primera opción. No permanezcas estático durante la intervención frente a la audiencia. Muévete, cambia el tono de tus oraciones, haz pausas, usa las manos y mira al público.

Como dijimos hace un momento, cuando tengas listo tu guion experimenta con estos elementos. Busca los más indicados, aquellos que aporten algo a nivel visual, auditivo y kinestésico: todo lo que el discurso no puede hacer por sí mismo.

5. Trabaja tu línea de apertura

Esta línea será el gancho con el que atrapes a la audiencia, para conducirla hasta el desenlace de tu exposición en un tiempo tan corto como te sea posible, sin dejar lagunas.

Si algo hemos aprendido de los buenos oradores es que despegan desde el primer momento en que se posicionan en el escenario. No pierdas el tiempo presentándote a ti mismo. Si a los asistentes les gustado tu exposición, por sí mismos te buscarán para estrechar tu mano y hacerte preguntas. Puede tratarse de tu líder de equipo para felicitarte por un buen trabajo o un cliente en potencia que esté dispuesto a cerrar un trato. 

Recuerda que el objetivo principal de tu exposición es comunicar y deleitar a tu público. No pierdas el tiempo explicando de qué hablarás en cada parte de tu exposición. Simplemente comienza con esa primera línea en la que has invertido tiempo y esfuerzo.

6. Diseña tus diapositivas a la medida

Seamos sinceros, ¿qué es lo primero que uno hace cuando necesita realizar una exposición en la oficina? Abrimos PowerPoint y utilizamos la plantilla que más nos agrade. O bien, si la empresa ha provisto plantillas acordes con su identidad visual, simplemente usamos esa opción sin cuestionar.

Te recomendamos que, en primer lugar, respondas la siguiente pregunta: «¿Qué personas componen mi audiencia?». No es lo mismo hablar con inversores a los que quieres convencer de que tu proyecto es el indicado, que dirigirte a tu equipo como líder del área de desarrollo o finanzas. Cuando tengas claridad al respecto, elige un diseño que facilite la comunicación y genere empatía. Para ello hablaremos de los elementos básicos que debes considerar al momento de preparar tus diapositivas.

  • Una imagen poderosa: además de comunicar un mensaje con claridad, una presentación creativa requiere que emociones a tu público. Una manera de lograr esto es con una imagen que transmita un sentimiento de grandeza, que inspire confianza. Te recomendamos que utilices solo una imagen por diapositiva.
  • Color, contraste y espacios en blanco: no se trata de convertirte en un experto en diseño, ya que hay plantillas a tu alcance. Solo ten en cuenta que el color expresa emociones. El contraste, por su parte, sirve para destacar el texto; cuida que el color de fondo y el texto contrasten de forma agradable. Por último, el espacio en blanco ayuda a enfocar la vista, permite descansar al espectador y transmite calma.
  • Animaciones: usar animaciones parece buena idea en principio, porque, claro, el movimiento agrega dinamismo. No obstante, lo más recomendable es que este provenga del orador, del discurso y del lenguaje no verbal. Así que usa las animaciones lo menos posible. Considera que, en caso de que tu exposición sea de forma remota, las animaciones podrían aparecer con retraso en la pantalla de los participantes. 
  • Contenido y tipografía: si utilizas plantillas prediseñadas te recomendamos que estas cuenten con sans-serif, ya que son ideales para los dispositivos digitales y facilitan la lectura.
  • La regla de tres: Bryan Clark en Copyblogger dice que «el número tres se ha utilizado ampliamente en algunas de las obras más memorables de nuestra infancia; es probable que estemos condicionados para responder favorablemente a los elementos agrupados en tres». Cuando tengas demasiados elementos en una lista, piensa en los tres elementos más importantes para representarlos de manera visual.

El ejemplo de Simplicity es perfecto para destacar la armonía de la regla de tres:

Ejemplo de la regla de tres para hacer exposiciones creativas

 

  • Cierre memorable: hay muchas formas de cerrar una exposición de manera que el público permanezca indiferente en su asiento, aplaudiendo por educación y con deseos de volver a sus actividades diarias. Pero solo hay una manera de satisfacer a la audiencia por completo, a través de un cierre memorable.

En 1999 Steve Jobs nos dio un ejemplo de cómo hacer esto, y ese ejemplo sigue vigente hasta la fecha. Al final de su presentación de la iMac G3 utilizó esta frase («One more thing...» o «Una cosa más...») para sorprender al público con un producto sorpresa, el iMac DV (Digital Video). Con este as bajo la manga, Jobs reveló una de las primeras experiencias cinematográficas en casa.

Como puedes ver, una frase marca la diferencia. Todo depende de lo que ocultes tras esa línea: ¿una sorpresa, el aspecto innovador de un producto, un diferenciador de la marca? Eso depende de cada expositor.

Por último, las diapositivas deben persuadir a la audiencia. Sirven como un apoyo a lo que dices, no como la repetición visual de tu discurso; mucho menos como un apuntador para leerlas al momento de exponer. Una regla muy útil es la siguiente: si lo puedes decir con palabras, no lo repitas con imágenes.

7. Aprovecha el humor y el ingenio

Con esto no nos referimos a que te conviertas en un comediante profesional al momento de poner un pie frente a la audiencia. Sin embargo, los expertos en la materia aconsejan lo siguiente para realizar exposiciones con un toque de humor:

  • Aprovecha tus experiencias personales.
  • Utiliza las dificultades, fracasos y momentos que hayas vivido como novato durante tu vida profesional.
  • Escucha a los compañeros de tu oficina y utiliza algún aspecto de una anécdota graciosa.
  • Diferencia lo gracioso de lo divertido; a veces basta con provocar una sonrisa.
  • Si estás seguro de que funcionará, diseña una diapositiva como apoyo visual al momento de hacer un comentario gracioso.
  • Haz algo memorable, como romper con los esquemas de una presentación tradicional; aunque es arriesgado, puede funcionar.

El humor funciona para romper el hielo y favorece un ambiente mucho más cómodo y amigable. Y, quizá lo más importante, atrae la atención del público para que comuniques tu idea principal. 

Por otro lado, el ingenio nunca está de sobra al momento de exponer frente a un cliente o un grupo de inversionistas. A través de comentarios sagaces que aborden aspectos nuevos y relevantes de un tema que la mayoría considera que domina, lograrás que te recuerden y consideren tus propuestas.

8. Utiliza recursos visuales variados

Cualquier apoyo visual es válido. Y por «cualquier apoyo» nos referimos a un mundo de referencias visuales que son parte del bagaje cultural de la mayoría de las personas. A continuación mencionamos algunas:

  • Cuadros sinópticos
  • Mapas conceptuales
  • Gráficas
  • Fotografías
  • Dibujos y pinturas
  • Memes, emoticones y gifs
  • Garabatos

Aunque hemos mencionado la utilidad de las diapositivas para acompañar tu exposición, esto no significa que debas utilizarlas. Una exposición creativa puede prescindir de una presentación tradicional en PowerPoint. Basta con tres metáforas visuales muy poderosas, una para cada etapa de tu discurso: introducción, nudo y desenlace.

Mucho más provocador que una presentación con tres imágenes, sería la ausencia de cualquier recurso visual. Imagina el rostro del público al ver que frente a ellos solo hay una persona, sin ningún apoyo visual, dispuesta a convencerlos con una idea genial.

3 ejemplos de exposiciones creativas  

Es momento de hablar de exposiciones creativas que nos sirven para ejemplificar lo que hemos explicado en secciones anteriores.

1. La mejor frase de apertura

«De vez en cuando aparece un producto revolucionario que lo cambia todo». Esta frase de Steve Jobs representa un hito en el mundo de la tecnología, la innovación y los negocios. Es la primera frase de su exposición en 2007, cuando presentó el iPhone frente a una audiencia ávida de ser sorprendida. Sobra decir que el genio de la tecnología lo realizó con creces.

El video tiene una duración de poco más de diez minutos. En todo momento Steve Jobs mantiene sobre sí la atención del público, que por momentos vitorea los aspectos técnicos del iPhone.

El apoyo visual es muy sencillo, consiste en los iconos que hoy en día conocemos y relacionamos directamente con este producto, gráficas y cifras. Imágenes de gran formato que abarcan la pantalla sin distraer a la audiencia. Esto se debe a la capacidad de Jobs para desenvolverse frente al público, consciente de sí mismo y seguro de que conoce cada aspecto de su producto. Por estas y muchas razones sigue siendo un ejemplo de cómo hacer una exposición.

2. Una idea provocadora

La siguiente dinámica de exposición es parte de la plataforma TED Talks. Puede parecer tradicional, pero esto no significa que sea menos efectiva. Sobre todo cuando consideras la idea principal: «Cómo crear un negocio que dure 100 años». Es provocadora, llama la atención y se convierte en el anzuelo perfecto para atraer a los espectadores. 

El expositor, Martin Reeves, consultor en estrategias para empresas globales, comienza a explicar cómo funciona el sistema inmune del ser humano, para después recrear una situación en la que trata de vender este como el mejor producto jamás creado. Con una mezcla de humor y manejo de la información, logra entretener y convencer al público, mientras enumera las seis virtudes de su producto, para después hacer un salto conceptual al mundo de los negocios.

El juego que establece entre dos campos muy distantes del saber humano (biología y negocios) es un ejemplo perfecto de cómo crear una narrativa cautivante, con ayuda de información, estadísticas e ideas innovadoras para sustentar el discurso. No cabe duda de que, como expositores, deberíamos ser capaces de ser creativos, lúdicos y precisos. Lo que nos lleva al siguiente ejemplo.

3. ¿Quién dijo que solo las personas pueden exponer?

La gamificación es una dinámica de exposición muy exitosa. La industria de los videojuegos ha sido pionera en este tipo de presentaciones. Uno de los ejemplos más memorables tuvo lugar hace algunos años, durante la exposición E3 en 2014. Nintendo tenía planeados varios lanzamientos, pero estos no fueron la verdadera sorpresa en aquel momento. Fue la manera en que decidieron realizar su exposición durante el Nintendo Digital Event, comenzando por el video de apertura.

Esta fue una celebración al estilo gamer de lo que significa ser fan de Nintendo. Y, sin duda, es una de las formas más ingeniosas de realizar una exposición durante un evento.

En apartados anteriores hemos hecho énfasis en que el expositor debe atraer toda la atención del público, con un uso sobrio del apoyo visual y con el cuidado que se debe tener al usar videos o animaciones. Pues bien, este ejemplo rompe con todo eso, porque en principio no hay un expositor, sino muñecos de plastilina en una animación cuadro por cuadro.

Lo que tratamos de decir es que todas las recomendaciones que hemos hecho, son solo eso: consejos que te pueden servir para mejorar tus habilidades. En última instancia, cada expositor debe decidir qué es mejor en función del tema y la audiencia, incluso si esto significa romper con todos los esquemas.

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Publicado originalmente en junio 3 2020, actualizado junio 03 2020

Topics:

Creatividad