El coaching, en su acepción más amplia, es un método de empoderamiento personal. En esencia, consiste en una serie de herramientas enfocadas en la resolución de problemas personales o profesionales.

Aspectos como la autoestima, el autoconocimiento, el autocuidado y las relaciones interpersonales entran en el espectro de acción del coaching. No así problemas clínicos como la ansiedad, la depresión y otras afecciones de la mente, para las cuales hay que contemplar la ayuda de un especialista en salud mental.

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Ahora bien, el coaching requiere un facilitador o un acompañante a lo largo de todo el proceso. Este coach o entrenador se encargará de hacer el acompañamiento, hombro con hombro, para que logres esos cambios que te has propuesto al inicio del proceso.

No es otra cosa que un profesional de la psicología, con experiencia en procesos de entrenamiento personal para el empoderamiento. Generalmente es una persona que ha puesto a prueba estas herramientas consigo mismo. En gran medida, utiliza su experiencia para encontrar los beneficios de su propio autoconocimiento.

A raíz del éxito que ha tenido el coaching ayudando a las personas a mejorar sus vidas, las empresas decidieron implementar esta disciplina en su estructura organizativa. Lo que nos lleva al concepto que trataremos en este artículo: el coaching empresarial.

En esencia, el coaching empresarial es un proceso de acompañamiento enfocado en la creatividad y la mejora del desempeño de los empleados, con la intención de alinear sus metas personales a las de la empresa en la cual trabajan, pero sin perder de vista que son individuos con intereses y afectos propios.

Cualquier proceso de coaching, ya sea empresarial o no, debe cumplir con las siguientes características:

  • Es completamente personalizado.
  • Se basa en la empatía y la confianza mutua.
  • Está enfocado en el autoconocimiento.
  • Busca mejorar la vida del individuo.

Ahora veamos las características de su aspecto empresarial.

4 características del coaching empresarial

Características del coaching empresarial

La esencia de cualquier proceso de coaching son los resultados. Ahora bien, no se puede sacrificar a la persona que está siendo entrenada por los resultados.

¿A qué nos referimos con esto? Es sencillo: un coach debe estar atento en todo momento a las emociones, pensamientos y salud de la persona que se encuentra bajo su tutela, para evitar que se vea afectada de forma negativa al tratar de alcanzar las metas que fueron establecidas al inicio del proceso.

Esto nos lleva a la primera característica del coaching empresarial.

1. El enfoque en el proceso 

El enfoque de cada proceso de coaching será distinto de acuerdo con el tipo de empresa y las metas que busca. Estas metas empresariales deben empatar con las del equipo de alguna forma, de lo contrario no es posible realizar el coaching. Este es el primer aspecto que debe analizar el coach para enfocar su estrategia.

A partir de este punto, el coach tendrá que llevar a cabo diferentes técnicas para identificar las conductas, hábitos, reacciones y otros aspectos del comportamiento que puede mejorar el empleado en entrenamiento para alcanzar dichos objetivos compartidos con la empresa.

2. La interacción entre el coach y el equipo

Podríamos decir que la base del enfoque de cualquier proceso de coaching es el tipo de interacción que tiene el coach con la persona que está bajo su tutela. El intercambio de información, dudas, expectativas, preguntas, avances, fracasos y otros aspectos de la relación son fundamentales cuando se habla de la interacción. Facilitan que ambas partes (coach y alumno) se involucren de manera entrañable. Vale la pena pensar en el tipo de relaciones que tienen los deportistas de alto rendimiento con sus entrenadores. En este punto es donde los especialistas identifican el inicio del coaching.

La interacción varía de acuerdo con el estilo personal de cada coach; algunos serán más agresivos en la persecución de las metas, exigiendo de los empleados y colaboradores que den más del 100 % de su esfuerzo; otros prefieren la comunicación como base de la interacción. En buena medida esto depende de los objetivos que se hayan establecido al inicio del proceso y del consenso que logre establecer el coach.

3. La responsabilidad mutua y compartida

Así como la interacción es continua y personalizada durante todo el proceso, la responsabilidad del mismo es mutua y compartida. Al respecto, vale la pena hacer énfasis en que el contexto empresarial puede ser muy competitivo y demandante cuando hablamos de mejorar el rendimiento de los trabajadores. Por esta razón, cualquier proceso de coaching exige que el coach asuma la responsabilidad como algo compartido. El fracaso del tutelado es el fracaso del coach.

Ahora bien, esto no significa que un fracaso sea del todo negativo. Siempre hay una enseñanza en la derrota, y es responsabilidad del coach saber reconocer dicha lección. De ahí que la responsabilidad sea mutua.

Además, compartir la responsabilidad significa que también la carga del trabajo es compartida. Un buen coach lo sabe y se prepara de antemano para exigirse tanto o más que el equipo. En esto radica la diferencia entre un coach eficiente y uno deficiente.

4. El respeto como base del proceso 

Cuando hablamos de respeto no solo nos referimos a la deferencia que debe privar en la relación del coach con el equipo. Hablamos también del respeto a los objetivos planteados desde el principio y a la manera en que tratarán de optimizar el comportamiento y las costumbres del trabajador en su sitio de labores.

Este aspecto está basado en la ética, a la cual debe guardar absoluto respeto el coach en su manera de actuar. Los valores de la empresa deben ser respetados de la misma forma. Es decir, en esa búsqueda del rendimiento no es lícito ni ético forzar a un empleado más allá de lo humanamente posible. Un proceso de coaching no tiene como objetivo formar autómatas, sino ayudar a los trabajadores a ser más eficientes en su trabajo, sin perder aquellas características que los distinguen de sus compañeros.

Estas características son vitales para que un proceso de coaching tenga resultados óptimos en una empresa.

Importancia del coaching empresarial

La importancia del coaching empresarial tiene dos vertientes. Por un lado reviste de valor el desempeño de los trabajadores, colaboradores y emprendedores; por otro, genera valor para las empresas. Veamos en qué consiste la importancia para cada uno de estos grupos. 

La importancia para los trabajadores radica en que esta metodología se enfoca en el aprendizaje. Esto consiste en mantenerse receptivos y dispuestos a la formación constantemente como profesionales para estar al día con lo que las empresas requieren de los trabajadores. Aprender y desaprender resulta esencial en un contexto empresarial en el que cada año surgen nuevas tecnologías y herramientas que vuelven, por un lado, más eficiente el trabajo, pero también más competitivo.

Por el lado de las empresas, el coaching despliega todo su potencial de inspiración y capacitación, con miras a mejorar el rendimiento y la productividad, sin perder de vista el factor humano, el contacto entre los trabajadores y sus metas profesionales y personales. Recordemos que guiar, instruir y acompañar es la base de cualquier tipo de coaching, sin importar su designación comercial.

Para continuar, bajo este mismo orden de ideas, veremos los beneficios que un proceso de coaching bien ejecutado puede acarrear a la empresa y, por ende, al trabajador.

A continuación hablaremos con mayor detalle de cada uno de estos beneficios.

1. Fomenta las relaciones laborales productivas

La International Coaching Federation dice que el coaching puede aumentar la productividad de una empresa en un 70 % con las estrategias adecuadas.

A través de la guía del coach, los trabajadores aprenden a identificar procesos que ayudan a alcanzar objetivos de manera eficiente, sin dañar su salud mental, física o emocional. Por eso mencionábamos más arriba que es importante encontrar una conexión real entre lo que la empresa necesita de sus colaboradores para alcanzar objetivos y las propias metas de las personas que forman parte de ella. Si eso se logra, será más sencillo que los trabajadores se identifiquen positivamente con las labores de las que son responsables y encuentren un propósito en sus funciones.

Al mismo tiempo, el coach ayudará a la empresa a encontrar las mejores recompensas, que en verdad motiven y se sientan como un reconocimiento legítimo al esfuerzo invertido, para apreciar a sus empleados. Así, los trabajadores no dudarán de su talento ni la importancia de sus aportaciones. 

2. Desarrolla las capacidades profesionales de los trabajadores 

No siempre es fácil reconocer todos los talentos que posee una persona, especialmente si se desarrolla en un ambiente que no le da mucha libertad de explorarlos todos. La labor del coaching empresarial se encarga de abrir la puerta a ese descubrimiento que puede eliminar trabas en el crecimiento profesional de los trabajadores, que en ocasiones se presentan por la timidez, la falta de asertividad o el miedo a establecer límites que dañan el rendimiento de sus labores.

Cuando se tiene un acompañamiento efectivo, que responde a las inquietudes de los colaboradores, estos se sienten más seguros para probar cosas nuevas o ideas que consideraban demasiado arriesgadas o poco valiosas. Una vez que se pierde el miedo a equivocarse, se encuentran caminos interesantes para la empresa y la gente que la hace funcionar.

3. Mejora el desempeño y la actitud de los equipos

Otra ventaja del coaching es que logra contagiar a los participantes con formas más positivas de colaborar, incluso cuando se presentan problemas con soluciones difíciles de alcanzar. El trabajo en equipo puede ser difícil porque llegar a un acuerdo también significa reconocer las buenas ideas que provienen de otras personas, o de plano admitir un error propio.

Un buen coach elimina el aspecto negativo o cargado de ego de estos procesos y resalta las oportunidades de aprendizaje que llegan de los miembros del equipo y la importancia que cada uno tiene para el éxito compartido. Si antes solo había competencia interna descarnada, se busca una colaboración más sana, que no obstaculice el crecimiento individual, sino que ayude a encontrar un equilibrio entre este y la suma de esfuerzos. 

4. Fomenta una cultura de la asesoría y la capacitación

Para que la empresa no detenga su crecimiento debe seguir aprendiendo, y eso también aplica a sus colaboradores. Siempre hay una habilidad que reforzar o una herramienta nueva que conocer que permiten ejercitar la mente, aumentar la creatividad o descubrir una forma de hacer más sencilla una tarea para enfocarse en otra con más detalle.

El coaching hace énfasis en la capacidad de las personas para superarse, y una forma de lograrlo es continuar aprendiendo, sin conformarse con la información que ya tienen. Al mismo tiempo, demuestra que la experiencia de una persona será valiosa para otra que va comenzando, sin importar el número de credenciales. Esto es vital al interior de cualquier organización, ya que un empleado que ya domina los procesos y conoce a fondo el ambiente laboral de la empresa puede convertirse en mentor del talento que recién llega y no tiene conocimientos al respecto, lo que ayuda a ahorrar tiempo en capacitación o recursos en curvas de aprendizaje.

5. Identifica problemas de desempeño y comportamiento

Gracias a las estrategias de coaching es posible llevar a cabo diagnósticos que señalen puntos de mejora, tanto en la forma en que la empresa gestiona las labores y a sus empleados, como en la manera en que los empleados trabajan, colaboran y alcanzan metas.

En virtud de que cada organización tendrá diferentes necesidades, es importante que el coach tenga acceso a la información que le ayude a determinar dónde hay fricción en los procesos o qué es lo que causa problemas de actitud en las personas. Es una buena manera de comprender si es necesario modificar cómo se hacen las cosas o buscar nuevos perfiles que se unan a la fuerza laboral.

6. Estimula el autocoaching

Así como promueve la capacitación continua y las asesorías entre colaboradores, también les da herramientas a las personas para que continúen buscando métodos que les permitan enfrentar otros retos que aparecerán más adelante: desde cambios en la gestión de la empresa que respondan al entorno del mercado hasta situaciones imprevistas que causen disrupciones repentinas y exijan más de las personas.

1. De liderazgo o ejecutivo

Todas las áreas de la empresa se pueden beneficiar con las estrategias del coaching, incluida la dirección, para que las personas que ocupan esos puestos sean más conscientes de su rol como líderes. Por ejemplo, para que sean más flexibles, que su autoridad sea más estable, que aprendan a delegar más tareas y confiar en su equipo, sin que sus gustos o preferencias se interpongan a las propuestas de sus integrantes, siempre y cuando sean valiosas.

2. Organizacional

Una de las herramientas que permiten evitar conflictos y unir a los equipos es la comunicación directa, clara y respetuosa, pero que también sea efectiva para que los mensajes lleguen a las personas adecuadas. El coaching organizacional se encarga de mejorar esta habilidad en los equipos y entre diferentes áreas, porque una empresa es la suma de sus partes. Así, se eliminan las fricciones en el curso del trabajo.

3. Para la gestión de errores

Como mencionamos antes, un buen coach ayuda a que los profesionales reconozcan que en cada error hay una oportunidad de aprendizaje y crecimiento, sobre todo porque dentro de la empresa es común que existan complicaciones que deben resolverse de manera rápida.

Es de mucha utilidad, ya sea para pymes o empresas más grandes, porque a veces es importante modificar algunas formas de pensar y de actuar que todavía permean en la gestión de las organizaciones.

4. Para mejorar el ambiente laboral

Este es un objetivo importante porque un coach con experiencia es capaz de detectar la manera en que los diferentes niveles de una empresa logran la colaboración entre equipos. Y no se trata únicamente de fomentar la integración de las labores de cada persona para alcanzar objetivos mayores, sino que además toma en cuenta los métodos que los líderes utilizan para dirigir proyectos. A fin de cuentas, se trata de un proceso en conjunto que, si no se afina adecuadamente, daña a todo el engranaje que mantiene a la organización avanzando.

5. Para el desarrollo de equipos

En ocasiones, ni siquiera una serie de recompensas ambiciosas son suficientes para que los equipos se esfuercen un poco más, porque al estar integrados por diversas personas, es posible que cada una tenga planes diferentes; a su vez, esto genera un conflicto entre lo que desean para su futuro y lo que la empresa espera de ellas.

El coaching se encarga, tal y como ya mencionamos, de encontrar motivación y habilidades inexploradas en los trabajadores que demuestran que existen formas de empatar la vida profesional con la satisfacción personal. Sin embargo, en algún momento hará descubrimientos que señalarán que algunos elementos del personal no son adecuados para la salud de la organización. Y representa un beneficio, porque así se libera una vacante que podrá ocuparse por talento más adecuado, y quien se va tendrá oportunidad de buscar otras opciones que vayan más acorde con su plan de vida.

Prácticamente cualquier empresa puede beneficiarse del coaching, sin embargo, tiene que tener en cuenta las diferencias de enfoque y los estilos personales de cada coach. Por lo que siempre es recomendable conocer de antemano en qué empresas ha trabajado un coach y qué éxitos ha alcanzado con sus metodologías y herramientas.

1. Objetivos SMART

Es posible que una de las técnicas que se utilicen en una sesión de coaching sea definir objetivos que cumplan con ciertas características para que se consideren alcanzables, medibles y acordes con los planes de la organización, según las expectativas de crecimiento. En ocasiones es uno de los problemas en la empresa, ya que no se toman en cuenta las necesidades, el contexto o el tipo de industria a la que se pertenece. Y eso afecta también el desempeño de los trabajadores.

Recuerda que los objetivos SMART son específicos, medibles, alcanzables, relevantes y determinados en el tiempo. 

2. Lluvia de ideas

Una buena manera de colaborar con equipos y encender su creatividad es una sesión de lluvia de ideas o brainstorming, como se conoce en inglés. En ella, los integrantes se reúnen para compartir sugerencias para resolver un problema en particular o llevar a cabo una tarea con mejores resultados. Lo importante es que personas de distintas áreas pueden involucrarse y, por lo tanto, compartir lo que desde su propia experiencia consideran conveniente.

El papel del coach es importante aquí, porque además de dirigir las dinámicas y registrar lo más relevante, debe evitar que exista demasiada crítica o limitaciones, ya que es apenas una etapa inicial para el desarrollo de un proyecto. Así que además de moderar y asegurarse de que todos tengan oportunidad de hablar, debe vigilar que haya espacio y libertad para lograrlo, sin perder el camino.

3. Conexión emocional

Otra herramienta para construir un equipo es buscar la forma en que sus integrantes logren comunicarse efectivamente. La conexión emocional ayuda, sobre todo cuando todavía existen personas a las que les cuesta abrirse frente a sus compañeros. No se trata de crear una conexión instantánea, sino favorecer que se inicie, al menos para que el trabajo fluya sin problemas.

4. Línea de la vida

Para comprender mejor a los demás y hacer un ejercicio de autoconocimiento, la línea de la vida es ideal. Con ella, cada persona realiza un recuento de los acontecimientos más importantes de su vida, profesional y personal, para luego indagar un poco sobre lo que significa para cada individuo, cuáles fueron las consecuencias y qué aprendizajes obtuvo. Eso también sirve para comprender ciertas emociones, modos de actuar u opiniones que la gente tiene frente ante las circunstancias que pueden generar conflictos. Al tener un mayor contexto de las experiencias de los compañeros, es más sencillo encontrar puntos en común para resolverlos.

5. Cuestionario

Antes de una sesión o al final de una, los cuestionarios ayudan al coach a tener un mejor panorama de lo que los pupilos aprenden o reflexionan sobre lo que acaban de compartir o conocer las expectativas de la siguiente reunión. Es posible que se usen como un diagnóstico general previo al curso completo, lo que también da un vistazo sobre lo que los trabajadores perciben acerca del ambiente laboral, el trabajo en equipo y el papel que las personas en puestos de liderazgo desempeñan de manera positiva y negativa en la empresa.

6. Modelo GROW

Este modelo, creado por Grahan Alexander y Alan Fine, consta de cuatro pasos que pueden tomarse al pie de la letra o haciendo énfasis en lo que el coach considere:

  1. Goal (objetivo): identificar objetivos.
  2. Reality (realidad): análisis de la situación y realidad descrita por el cliente.
  3. Options (opciones): identificación de opciones enmarcadas en esa realidad. En el modelo original, el coach podía aportar herramientas para crear opciones nuevas (como la lluvia de ideas).
  4. Will (futuro): acciones futuras concretas.

7. Evaluaciones psicométricas

Estos son tests que permiten evaluar si los trabajadores coinciden con los valores de la empresa, si están de acuerdo con los objetivos que se esperan de ellos o si sus habilidades son las que la organización busca (en el caso de reclutamiento, por ejemplo). Además funciona para conocer si los líderes poseen inteligencia emocional, si sus capacidades de liderazgo están bien desarrolladas y si son capaces de empatizar con las personas a su cargo.

8. Neurociencia

Algunos conceptos de la neurociencia se aplican a las estrategias del coaching para modificar conductas que dañan el desempeño de los profesionales o que se interponen en la toma de decisiones que son más convenientes en el desarrollo de las personas. Busca estrategias para mejorar la concentración, activar la creatividad, ejercitar la memoria y otras que son parte de la salud mental y emocional de la gente.

Estas técnicas pueden utilizarse combinadas, según lo crea conveniente el coach a cargo, ya que dependerá de lo que la empresa desea lograr y los retos que se deban sortear, según cómo se encuentren los equipos.

Quizá el primer paso sea encontrar un coach empresarial que le convenga a la empresa. Así que, sin mencionar otros aspectos en particular de cada organización, los siguientes consejos funcionan como un mapa que lleva a configurar un perfil valioso.

Tips para elegir a un buen coach empresarial

1. Asegúrate de que lo que necesitas es un coach empresarial

Esto lo mencionamos porque no siempre un coach es la mejor opción. Por eso debes analizar en detalle lo que deseas mejorar en tu empresa o tus colaboradores, e investiga si eso se logra con las estrategias del coaching empresarial.

2. Busca recomendaciones de colegas

Si no sabes por dónde empezar la búsqueda, acércate a las personas que ya han solicitado este tipo de servicios para que te recomienden profesionales y compartan su propia experiencia. Quizá no encuentres de inmediato a quién acudir, pero sí a quién no buscar.

3. Comprueba las credenciales del coach que te interesa

Es importante que busques la guía de personas que se han formado en el coaching de manera seria. Existen asociaciones como ASESCO y AECOP (en España, por ejemplo), la ICF (International Coach Federation) o por la ICC (International Coaching Community) que respaldan los conocimientos de sus profesionales. También te recomendamos que averigües cuáles son las que existen en tu localidad y revisar los directorios actualizados para acudir a las personas adecuadas.

4. Abre las opciones con profesionales a distancia

No siempre tienes que trabajar con personas frente a frente, y quizá exista la posibilidad de tener algunas sesiones a distancia y otras de forma presencial. Eso también depende de tus necesidades, aunque nunca está mal considerar esta opción, especialmente si encuentras a un coach que tenga el perfil que buscas y solo exista la opción de contratarlo bajo esta modalidad.

5. Solicita una entrevista o prueba gratuita antes de tomar una decisión

Esto es clave para que tengas una idea de cómo sería trabajar con la persona: cómo trata a otras personas, si comparte los valores que promueves en tu empresa, qué tan sencillo es identificarse con sus estrategias y si hay una buena conexión con su personalidad. Lo cierto es que, independientemente de su formación y credenciales, el nivel de simpatía sí importa. Si este no existe o es muy bajo, será difícil que los trabajadores colaboren con buen ánimo en sus sesiones.

Dicho esto, tampoco se trata de sacrificar la eficiencia, así que sigue tu instinto.

6. Comprueba que su experiencia y testimoniales son reales

En la búsqueda de un buen coach te enfrentarás a charlatanes o gente que intentará parecer lo que no es. Si en sus sitios web o tarjetas de presentación presumen haber trabajado con ciertas empresas o personalidades, intenta comprobar que sea cierto y, de ser posible, conocer cómo fue su desempeño.

7. Investiga sus métodos y entrega de resultados

Ya que se trata de contratar los servicios de un profesional, es importante que resuelvas dudas antes de firmar un contrato. Porque, y esto también es clave, debe existir un convenio entre las dos partes para que haya garantía de resultados. Si no pueden ofrecerte eso, entonces no estás ante un profesional con la experiencia que necesitas. Asegúrate de que te expliquen métodos, qué los respalda, horas de trabajo necesarias, material que dará en las sesiones y cómo medirá que los objetivos se alcanzan. Busca siempre que sea transparente en los datos, ya que eso quiere decir que no hay nada que ocultar y que es alguien en quien puedes confiar.

Esperamos que estos consejos sean la guía que necesitas para entender mejor los beneficios del coaching empresarial y que encuentres al coach indicado para tus objetivos.

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Publicado originalmente el 19 de agosto de 2021, actualizado el 21 de agosto de 2021

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