Tómate un minuto para recordar al mejor mentor que has tenido.

No debe ser precisamente alguien del trabajo, sin embargo, sí que puede serlo. Los mentores pueden ser gerentes, colegas, familiares, amigos, entrenadores, profesores universitarios... quien sea que haya sido un asesor particularmente excelente en algún punto de tu vida.

Ahora piensa en qué fue lo que lo hizo destacar. ¿Fue el ejemplo que daba? ¿Te hacía sentir como si en realidad entendiera tu estilo de comunicación, de trabajo o tus objetivos? ¿Siempre parecía recomendarte los recursos correctos o te daba un consejo adecuado cuando lo necesitabas?

En algún momento de tu vida (si eres afortunado, en varias ocasiones), tendrás que jugar el papel de mentor para alguien más. Puede ser algo emocionante y un poco confuso a la vez. ¿Qué significa exactamente ser el mentor de alguien y cómo te puedes destacar en esta función?

Analicemos qué significa ser un mentor, incluyendo los tres tipos principales: mentor de compañeros, mentor de profesión y mentor de vida. Después abordaremos los 12 consejos para ser un gran mentor.

Una relación entre un mentor y un discípulo puede durar años o puede darse durante una cita en una cafetería. Cuando eres el mentor de alguien durante un largo tiempo, en verdad llegas a conocer y entender su personalidad, estilo de aprendizaje y objetivos, lo cual puede hacer que le ofrezcas consejos más relevantes conforme pase el tiempo.

Pero la orientación no debe ser necesariamente de largo plazo. También puede ser una relación de un solo encuentro o de corto plazo, como cuando alguien necesita ayuda para tratar de solucionar un problema específico; como hacer una transición profesional o un problema que haya con un compañero de trabajo o jefe.

En un artículo para Harvard Business Review, Anthony T. Khan, el capitalista de riesgos, escribió sobre los tres tipos de mentores. A continuación analizaremos a cada uno.

Mentor de compañeros

Este tipo de mentor es más como un programa de aprendiz que una orientación. Ya sea que alguien se esté incorporando a un nuevo empleo o en la etapa temprana de su carrera profesional, esta persona podría beneficiarse de tener a un mentor de compañeros en la empresa para la que trabaja, ya que podría ayudarlo a establecerse en su nueva labor y escalar hacia la cima del aprendizaje con más rapidez.

Mentor de profesión

Cuando la mayoría de las personas piensa en una orientación, lo primero que le viene a la mente es un orientación profesional. Los mentores de profesión tienen un nivel superior al de su discípulo en la misma empresa o en la empresa en la que solía trabajar. Su propósito es fungir como un asesor profesional y defensor para ayudar a reafirmar cómo es que las contribuciones de un discípulo encajan en sus objetivos profesionales a largo plazo e, incluso, en el panorama más amplio de los objetivos de la empresa.

Algunas empresas tienen programas de orientación profesional en la estrategia de desarrollo de su personal. Esto parece funcionar mejor cuando no es un sistema burocrático, sino algo más parecido a un sistema voluntario, donde los empleados actuales se ofrecen voluntariamente a orientar a los nuevos trabajadores. «Debería ser algo que las personas sepan que forma parte de la filosofía de una firma», escribió Khan.

Mentor de vida

Un mentor de vida normalmente es alguien que no se encuentra en el lugar de trabajo de un discípulo. Esta persona puede fungir como una caja de resonancia objetiva cuando esa persona enfrenta desafíos difíciles en su carrera profesional o considera cambiar de trabajo. Khan escribió que los mentores de vida no deberían reemplazar a los mentores de compañeros o profesionales, sino que «existen para impartir una sabiduría sobre el ámbito profesional».

Lo más probable es que serás más de uno de estos tipos de mentores para varias personas y que tendrás más de un par de discípulos a la vez. Hay algunos consejos que son muy ciertos y que se pueden aplicar en todos los tipos de orientaciones. A continuación te proporcionaré 12 consejos para llegar a ser un gran mentor.

12 consejos para ser un gran mentor

1) Abordar cada orientación con un enfoque distinto.

Si bien haces tu mayor esfuerzo por clasificar en categorías la relación que hay entre un mentor y un discípulo, todas son únicas. Al principio es importante que te tomes el tiempo de evaluar tu propio estilo y preparación, y pensar qué tipo de compromiso puedes y quieres tener.

Rebecca Corliss, quien dirige al equipo de desarrollo y cultura para el departamento de marketing de HubSpot, recomienda hacerse la siguientes preguntas y reflexionar sobre las cuestiones de esta lista que son relevantes para ti:

  • ¿Qué tipo de estilo de dirección tienes de manera natural o quieres tener?
  • ¿Qué expectativas establecerás respecto a tu estilo y cómo se trabajará mejor contigo?
  • ¿Cómo sabrás cuando tu discípulo logre tener éxito?
  • ¿Cómo le comunicarás al discípulo cómo es el éxito?
  • ¿Cómo esperas que sea el desarrollo de tu discípulo durante el curso de tu orientación?
  • ¿Cómo puedes segmentar su experiencia en fases para llegar a ese punto?
  • ¿Cómo usarás el tiempo que tendrás con tu discípulo de manera individual?
  • ¿Cómo explicarás las expectativas que tienes de las reuniones individuales (si procede) para que ambos estén en sintonía?

2) Establecer expectativas en conjunto desde el principio.

Una vez que hayas reflexionado sobre las preguntas del primer consejo, ambos, tú y tu discípulo, verán que es útil sentarse a conversar sobre las expectativas; en especial si apenas se están conociendo.

Por ejemplo, digamos que un alumno de tu antigua universidad te envía un correo electrónico en frío, donde te pregunta qué se siente trabajar en tu empresa. Es probable que pienses si es que esa persona te hizo esa pregunta porque quiere trabajar para tu empresa o si solo tiene curiosidad por saber cómo es una empresa de tu industria. Entender exactamente cuál es su motivación te ayudará a dirigir la discusión en la dirección más útil para ambos. Sin embargo, si tu empresa no está en periodo de contratación o no te sientes cómodo ayudando a esa persona a obtener un trabajo, entonces debes establecer esas expectativas desde el principio.

3) Tener un interés genuino en tu discípulo como persona.

La relación entre un mentor y un discípulo es muy personal. Si no conoces realmente a la persona, es muy probable que le des un consejo mediocre. Para llegar a destacarte como un gran mentor, primero debes conocer a tu discípulo a nivel personal.

Es probable que ya hayas pensado en algunas preguntas relacionadas con su profesión: cuál es su estilo de trabajo, cuál es su trabajo de ensueño, cuáles son los objetivos de su labor actual, entre otras. ¿Pero qué sucede con los detalles que hacen ser a tu discípulo... él mismo? Llegar a conocer a tu discípulo a un nivel más profundo te ayudará a crear una relación sólida y a entender quién es como persona, qué le gusta, qué no, cómo interactúa con los demás y otras cuestiones importantes.

Así que si tu discípulo te dice que tuvo un fin de semana genial, no empieces a hablar sobre la orientación de inmediato. Pregúntale qué hizo, con quién o cómo es su relación con esas personas.

¿Quieres saber cuál es un gran método para llegar a conocer a alguien? Conviértete en un escucha activo. Es más fácil decirlo que hacerlo: esto significa que debes hacer un esfuerzo consciente para realmente prestar atención a lo que dice tu discípulo en lugar de pensar en lo que dirás a continuación. Es posible que te preocupe decir algo útil de inmediato, cuando, en realidad, lo mejor que puedes hacer para tu discípulo es escuchar con atención lo que dice, hacer preguntas abiertas para profundizar más y actuar como una caja de resonancia.

Lo cual me lleva a mi siguiente consejo...

4) Saber cuándo debes esperar antes de dar un consejo.

Cuando estás orientando a alguien, es probable que te sientas presionado a darle un consejo de inmediato, pero no todos los comentarios son constructivos, y proporcionar un consejo inútil o que no es bienvenido puede ser perjudicial para su relación. Un gran mentor sabe cómo determinar si una situación es apta para proporcionar comentarios improvisados o pensar un poco más en lo que dirá.

Corliss llama a esto «el botón de pausa».

«Un buen mentor sabe cuándo presionar el botón de pausa durante una conversación», me aseguró. «De vez en cuando, una conversación podría tomarnos desprevenidos. Por ejemplo, tal vez alguien hace una pregunta sobre recursos humanos o tiene un problema serio con otro empleado. Quizá alguien dice algo que te enoja o molesta. Si no tienes la información, la experiencia o el estado emocional correctos para reaccionar adecuadamente ante una situación, entonces debes presionar el botón de «pausa». Eso te dará la oportunidad de obtener más información, hablar con tus fuentes y proporcionar una respuesta clara y valiosa.

¿Cómo sería eso en una conversación real? «Gracias por compartir esto conmigo. Me tomaré algo de tiempo para reflexionar sobre ello antes de que continuemos. Para mí es importante darte la mejor solución posible. ¿Qué te parece si seguimos hablando sobre esto [mañana/la próxima semana/en la siguiente reunión]? Me aseguraré de colocarlo en mi programa».

5) Mejorar tu inteligencia emocional.

Ser inteligente emocionalmente es una parte de ser un mentor increíble. Cuando te conviertas en el mentor de alguien, empezarás a conocer su personalidad única, sus anhelos, necesidades, las experiencias que los han formado y cómo enfrentan las diferentes situaciones.

Los mejores mentores saben cómo liberar esta información al hacer las preguntas correctas, leer el lenguaje corporal del discípulo, ser de mente abierta e, incluso, reconocer y controlar sus propias emociones. (Lee este post para obtener más consejos sobre cómo ser más inteligente con las emociones).

6) Preguntar y no asumir algo sobre tu discípulo.

Es fácil dejarse llevar por los estereotipos o no ver una situación desde la perspectiva de otra persona, pero los grandes mentores reconocen que es su responsabilidad ir más allá de los supuestos comunes al realizar preguntas y profundizar en ciertas cuestiones. Esto es particularmente cierto si estás orientando a alguien que está en la etapa temprana de su carrera profesional o si los dos apenas están conociéndose y no están seguros sobre cuán transparentes deben ser.

Por ejemplo, digamos que estás orientando a alguien que tiene problemas para hablar con su jefe. En lugar de comentar una historia sobre alguna de tus experiencias en donde tuviste problemas de comunicación con alguno de tus superiores, pregúntale al discípulo cuestiones que sacarán a flote los detalles importantes de su problema. Hazle preguntas detalladas sobre la relación que tiene con su jefe y no asumas que entiendes su estilo de trabajo solo por sus conversaciones, ya que probablemente trabaja y se comunica de manera diferente con su jefe.

Únicamente cuando hayas logrado conocer el fondo de un problema, es cuando debes compartir comentarios útiles y relevantes; sin tomar decisiones por tu discípulo. Eso depende de él.

7) Ser realmente honesto sobre los errores que has cometido.

Estar dispuesto a compartir tus propios errores y fracasos es uno de los mejores dones que puede tener un mentor. Esta no solo es información útil para resolver un problema, sino que también ayuda a mejorar la confianza con el discípulo, le da permiso de compartir sus propios errores y fortalece la relación en general.

«Los jóvenes no siempre se sienten cómodos al hacerse responsables de un error o al admitir que están teniendo dificultades en cierta área», comenta Emma Brudner, quien dirige el Blog de ventas de HubSpot. «Si te declaras responsable de tus errores y dificultades, harás que ellos se involucren y quieran compartir sus experiencias contigo».

Leslie Ye, quien escribe para el Blog de ventas de HubSpot, está de acuerdo con esto. Ella sugiere reflexionar con los problemas que enfrentaste y con los que tropezaste en ese mismo punto en el que se encuentra tu discípulo en su carrera profesional». Escuchar cómo es que alguien más enfrentó un desafío siempre es útil para alguien que está teniendo esa experiencia por primera vez», comenta. «Incluso si no resuelven los problemas de igual manera, es de gran utilidad que tu discípulo escuche varias perspectivas».

8) Celebrar sus logros.

Debido a que las personas a menudo buscan o acuden a un mentor para ayudarlos con situaciones difíciles, muchas conversaciones de orientación giran en torno a los aspectos negativos. Cuando te tomas el tiempo para destacar e incluso celebrar los éxitos y logros de tu discípulo, no solo balanceas el ánimo de esas conversaciones; también aumentas la seguridad de tu discípulo, refuerzas el buen comportamiento y lo mantienes enfocado y motivado. Dependiendo de la relación que tengas con tu discípulo, este también podría buscar la aprobación de sus mentores; reconocer su éxito es una forma de satisfacer la necesidad psicológica de reconocimiento.

Seleccionar una estrategia para celebrar sus logros depende de ti. Por ejemplo, si estás orientando a un compañero para que se incorpore a su nuevo trabajo, puedes elegir reconocer su logro públicamente al compartir el éxito que obtuvo con su equipo o incluso solo con su jefe.

9) Dar más de lo que pides.

Creo en el principio que dice «es de bien nacidos ser agradecidos». Me gusta recordar a mis mentores que salieron de su rutina para reunirse conmigo y tomar un café, que me han dado sus comentarios sobre mis elecciones laborales, me han indicado dónde obtener recursos y mucho más. Los mejores mentores que he tenido me han ofrecido su tiempo y sabiduría sin obtener nada a cambio; y estoy seguro de que los mejores mentores que has tenido también han hecho lo mismo. Piensa en el impacto que han tenido en tu carrera y ofrece lo mismo a tus discípulos.

«Da más de lo que pides» es como lo propone Ye. «Por naturaleza, la mayoría de los discípulos tiene menos que ofrecer porque normalmente son más jóvenes y tienen menos experiencia. Puede ser difícil pedir ayuda si sientes como si fueras una carga para alguien más. Dar consejos o ayudar a los demás (y dejar en claro que lo haces por gusto) es de gran ayuda para aliviar esas ansiedades».

10) Buscar clases o proyectos que se relacionen con las habilidades que tu discípulo quiere desarrollar.

Los grandes mentores buscan situaciones (algunos incluso llegan a crearlas) en las que sus discípulos puedan involucrarse para aprender las habilidades que esperan llegar a saber. No importa cuánta experiencia tengas en la industria en la que tu discípulo trabaja o en la que quiere trabajar; puedes proporcionarle recursos útiles para ayudarlo a que sea exitoso.

Puede ser cualquier cosa, desde ponerlo en contacto con alguien que tenga experiencia en su trabajo o industria de ensueño, o enviarle un sitio web de una conferencia o clase a la que debería registrarse. Toma nota de las áreas en las que quiere crecer tu discípulo y siempre busca oportunidades para guiarlo por la dirección correcta.

Si ambos trabajan en la misma empresa y estás involucrado en su experiencia, Corliss sugiere introducirlo a nuevos proyectos conforme pase el tiempo para construir una base sólida.

«Empieza con algo que proporcione contexto», declara Corliss. «Algo que requiera investigación y que en realidad sea valioso. Luego asígnale una tarea pequeña que normalmente pasas a los internos o discípulos, como un correo electrónico semanal o un post. Esto le ayudará a tu discípulo a aprender cómo es que debe desarrollar la responsabilidad sobre algo, incluyendo cómo ejecutar y lograr un objetivo por su propia cuenta. Después comienza a construir su desarrollo sobre esa base.

11) Resolver problemas a largo plazo.

Trabaja con tu discípulo como si fueras a ser su mentor por siempre. Esa mentalidad hará que te sea más fácil proporcionarle una guía a largo plazo y le ayudará a tomar decisiones que irán más allá de la orientación que tenga contigo.

Esto es particularmente importante si trabajan en la misma empresa porque lo ayudará a tener un impacto más grande en su empresa. «Darle mucha responsabilidad podría dejar un hueco cuando se marche, ¿pero por qué querrías limitar el impacto que puede tener tu interno para poder encontrar una transición más sencilla?», cuestiona Corliss. «Es mejor haber amado y perdido, a no haber amado jamás».

12) Predicar con el ejemplo.

Por último, pero no por eso menos importante, sé un modelo positivo. Tu discípulo puede aprender mucho de ti solo al observar tu comportamiento. Selecciona información sobre tus «éticas, valores y estándares; estilos, creencias y actitudes; métodos y procedimientos», escribe E. Wayne Hart para Forbes. «Es más probable que siga tu ejemplo, adapte tu enfoque en su propio estilo y aumente la seguridad que tiene en sí mismo a través de la afiliación contigo. Como mentor, debes ser muy consciente de tu propio comportamiento».

Al fin de cuentas, ser un gran mentor toma práctica y paciencia. Mientras más trabajes con cierto discípulo, más aprenderás sobre él: su estilo de comunicación, cómo procesa los comentarios y cómo busca lograr sus objetivos. Al mismo tiempo, tú también aprenderás mucho sobre ti mismo: qué tan eficientemente puedes explicar ideas para que los demás las puedan entender, qué tan bien puedes controlar tus emociones, si eres capaz de proporcionar una visión que motivará a otras personas, entre otras cuestiones.

Al final, ser un mentor probablemente será una experiencia igual de gratificante para ti, como lo será para tus discípulos.

¿Qué otros consejos tienes para ser un gran mentor? Compártelos con nosotros en los comentarios.

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Publicado originalmente en julio 28 2016, actualizado febrero 22 2018

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Desarrollo Profesional