La motivación es fundamental en cualquier entorno profesional. El problema es que mantenerse motivado es algo que cuesta.No importa la industria en la que te encuentres: estás destinado a tener días increíbles y días desastrosos.

Siempre es bueno que pienses en realizar un test de motivación si las últimas semanas laborales has notado que tu ánimo o productividad han decaído, eso te ayudará a atacar mejor los obstáculos que te pueden estar dificultando tu actividad diaria

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No todo está perdido. La motivación llega cuando consigues pasar los tiempos difíciles y enfocas tus esfuerzos y energías en lograr objetivos específicos y en este artículo te enseñaremos varias técnicas que te ayudarán con ello.

Primero, es importante que conozcas lo que significa la motivación y qué clasificaciones encontramos de ella.

¿Qué es la motivación?

De acuerdo a las definiciones, el concepto de motivación se relaciona con el «conjunto de factores externos o internos que determinan en parte las acciones de una persona». Esto se traduce en energía: fuerza vital que impulsa a los diferentes trabajadores a hacer bien las cosas. 

Estar motivado significa que tienes ímpetu o una inspiración para actuar hasta lograr la meta deseada. Obviamente, este es un fenómeno que puede variar dependiendo de la tarea que se proponga. También varía según la edad, valores, creencias e intereses de la propia persona. 

El dinamismo de la motivación hace que las personas tengan días buenos y días malos, lo que significa que se está en un continuo movimiento del flujo: es un estado de crecimiento y declive perpetuo que no puede mantenerse con valores fijos todo el tiempo.

Importancia de la motivación laboral

Cada uno de los miembros de tu empresa tiene un nivel de motivación y este finalmente se traduce en la cantidad de compromiso que tiene cada una de las personas involucradas con ella. Juega un papel muy importante en la vida porque es el principal motor, ya sea a nivel personal para mejorarnos a nosotros mismos o a nivel colectivo para mejorar el desempeño de nuestra organización.

Los empleados motivados no necesitan que se les diga cómo hacer las cosas, toman iniciativas, son innovadores y emprendedores. 

Para cualquier persona es importante rodearse de personas motivadas que puedan sacar lo mejor de sus habilidades y talentos. Y más aún para los gerentes de cualquier organización: tener una motivación laboral alta es importante porque estimula la productividad y facilita que se alcancen los objetivos empresariales. 

Y como toda cosa en esta vida, la motivación se puede medir. ¿Cómo? A través de un test de motivación laboral. Las preguntas se pueden hacer de forma general, pero si quieres conocer qué es lo que realmente motiva a una persona a ser como es, utiliza el Perfil Reiss o test RMP. Esta herramienta se utiliza dentro de grandes y pequeñas empresas para afinar sus iniciativas en el ámbito de gestión del capital humano

Para que te des una idea de la importancia de la motivación en el trabajo revisa este estudio del mercado laboral en España, que indica que un 50% de los trabajadores valora el salario como el aspecto más importante a la hora de permanecer en la compañía, lo que quiere decir que hay otro 50% al que un aumento de sueldo no le hace sentirse especialmente más motivado.

Otro dato: el 41% del capital humano estima que tiene un balance positivo entre su vida personal y laboral, por lo que para un 59% de empleados las medidas de conciliación les generaría mayor satisfacción laboral y, por ende, más compromiso. Para que conozcas más a fondo sobre la motivación laboral, te presentamos a continuación una clasificación con 9 categorías o tipos principales de motivación.

Según el Wall Street Journal, los empleados que están más felices en su trabajo tienden a quedarse más tiempo en el puesto que sus compañeros que no están satisfechos con la labor que desempeñan. Y eso no es todo, el estudio concluye que un trabajador satisfecho con su puesto de trabajo es 12% más productivo y 32% más eficiente que aquel que no lo está.

1. Motivación intrínseca

Es la energía que nos impulsa a hacer las cosas por el propio placer de hacerlas. Piensa por ejemplo en los hobbies. A alguien puede encantarle tomar fotografías, solo porque goza capturar la sonrisa de las personas: sabe que tiene la foto perfecta porque algo en su interior se lo dice. Aunque al principio los resultados no sean artísticos o muy bien logrados, la motivación le dice a quien lo toma como una afición que poco a poco mejorará.

Así, la motivación interior tiene que ver con la comodidad o la facilidad y estar a gusto haciendo una actividad; por ende, no se nos hace complicada. 

2. Motivación extrínseca

Esta motivación funciona en sentido inverso a la intrínseca, lo que quiere decir que viene del exterior. Podríamos decir que son las recompensas que se obtienen por ejecutar una variedad infinita de tareas o actividades que no necesariamente nos gustan hacer. Por ejemplo:

  • Limpiar una habitación para evitar un castigo, si eres adolescente. 
  • Estudiar para un examen. 
  • Entrenar para obtener el primer lugar en algún torneo.
  • Participar en un concurso para ganar dinero extra.

Así, todos los comportamientos que se realizan por el deseo de ganar algo o evitar un castigo o penalidad se catalogan como motivaciones extrínsecas

3. Motivación positiva

Es el tipo de energía que te mantiene enfocado cuando haces las cosas bien. Se puede decir que la motivación positiva es el proceso por el cual un individuo inicia o se mantiene adherido una conducta gracias a la obtención de una compensación positiva que ya ha obtenido. 

¿Has visto a un niño andando en bicicleta sin ruedas de apoyo? Si se cae, le dices que lo siga intentando porque ya ha andado antes sin las ruedas y lo disfrutó mucho. Caerse es normal y la felicidad que proporciona es más importante que una caída.

4. Motivación negativa

Esta es la energía que te da cuando intentas esquivar algo negativo, como una discusión, pelea o fallar en algo. Este tipo de motivación, a la larga, puede hacer que desarrolles diversos malestares asociados con la ansiedad. Se relaciona con el miedo a enfrentar diferentes consecuencias de una actividad no realizada en tiempo y forma. 

Si eres de esas personas a las que no le gusta lavar los platos sucios después de comer pero convives con personas a las que les molesta tenerlos sin lavar, posiblemente entiendas mejor lo que queremos decir con motivación negativa. Cuando queremos evitar el dolor, el fracaso o herirnos en alguna forma, actuamos motivados por el miedo que nos dan esas situaciones — y eso es lo que los expertos definen como una motivación negativa.

5. Desmotivación

A pesar de que es un concepto reciente dentro del mundo psicológico, la desmotivación o amotivación (ausencia de motivación) es algo que todos hemos sentido en algún momento: el no poder actuar porque sentimos que la actividad que debemos realizar es demasiado compleja, creemos que no podemos y terminamos por postergarla hasta el límite del tiempo. 

Es la sensación previa a la procrastinación. Así, se puede definir como un fenómeno psicológico en el que hay una discrepancia entre el objetivo que teóricamente aspiramos a alcanzar, por un lado, y nuestra disposición y voluntad para alcanzarlo, por el otro.

Este fenómeno se presenta en cualquier entorno: en el trabajo, en la escuela e incluso en nuestra vida social. Se manifiesta en comportamientos del tipo «Estoy haciendo esto cuando debería estar trabajando/estudiando» y se desarrolla una sensación de culpa o de estrés.

6. Motivación primaria

Así se le conoce a los impulsos más básicos del ser humano porque se dan para satisfacer las necesidades esenciales de la persona. Se busca restablecer el equilibrio del organismo, satisfaciendo una necesidad. Un ejemplo típico es cuando dices: «Tengo ganas de comer sushi» y lo pides. Se relaciona comúnmente con la motivación intrínseca.

7. Motivación social

Es el deseo que responde a las necesidades de afiliación, seguridad, reconocimiento y aceptación. Está relacionada con la interacción con otras personas, manifestándose en diversos comportamientos que tienen que ver con la violencia, la afición a un grupo o interés compartido, como el fútbol o seguir a un artista famoso.

Los siguientes tipos de motivación están relacionados con la necesidad de realización de atletas o artistas de carrera. 

8. Motivación básica

Este concepto sirve para reflejar el compromiso que tiene un deportista o artista con su tarea y conlleva un interés especial y las ganas de superar su propio desempeño.

9. Motivación cotidiana

Este tipo de motivación implica la sensación de satisfacción del artista o deportista por el entrenamiento por sí mismo. Es decir, se siente bien y recompensado por la propia actividad rutinaria independientemente de otros logros mayores.

De acuerdo con Encarna María Lozano Casero, estas dos últimas motivaciones se dan al mismo tiempo, pero con diferentes intensidades.

Para ayudarte a encontrar esa motivación que tantas veces nos elude, te compartimos no una sino 14 técnicas para impulsarte de nuevo durante los días malos.

14 técnicas eficaces para estimular la motivación laboral

1. Recuerda lo que te gusta de tu trabajo

Como recordarás, hay dos tipos fundamentales de motivación: extrínseca e intrínseca. Cuando estás motivado de manera extrínseca te ves impulsado a actuar por las motivaciones externas, como el dinero, reconocimientos o elogios.

La motivación intrínseca es un comportamiento impulsado por el simple placer de realizar una tarea; es una fuerza más poderosa. Richard Griggs, profesor de Psicología, escribe: «El placer intrínseco de una actividad proporciona a la persona suficiente justificación para su comportamiento».

Consejo: escribe una lista de todo lo que disfrutas de tu trabajo o anota los momentos que te hicieron feliz en tus jornadas laborales. Es importante tener esta lista de los momentos positivos a la mano y sacarla cuando sientas que necesitas un poco de motivación. Así recordarás lo bueno.

2. Encuentra tu motivación

La oposición entre las motivaciones intrínseca-extrínseca se explica más a detalle con la teoría de empujar y atraer. Según esta teoría, los seres humanos nos vemos atraídos a hacer algo por la motivación interna o empujados por factores externos.

«La motivación de la atracción se trata de prestar atención al deseo de lograr algo», escribe el emprendedor Jonathan Fields en Psychology Today. «Se trata de actuar, no para deshacerte de una incomodidad, sino para acercarte más a un deseo profundo».

Consejo: cuando te sientas desanimado, recuerda los motivos por los que entraste en tu industria y lo que tratas de lograr a largo plazo. Con un propósito claramente definido será más fácil encontrar tu motivación intrínseca para seguir adelante con tus planes.

3. Acepta el rechazo

En lugar de concebir el rechazo como algo a lo que se tiene miedo o da sorpresas desagradables, crea la expectativa de que un cierto número de clientes potenciales te dirá «no» durante el día.

La teoría de las expectativas, de Victor Vroom, explica que las personas eligen actuar de cierta forma con base en sus expectativas.

Advertencia: esto solo aplica en un nivel normal de rechazo. Si nadie se está convirtiendo o manifestando interés en el contenido que publicas, es probable que sea el momento de analizar tu estrategia a detalle con tu supervisor o compañeros.

4. Estructura los obstáculos y conviértelos en oportunidades

Los estudios muestran que las personas con éxito suelen estar enfocadas en los logros, en lugar de estar constantemente intentando evitar fracasos. Las personas que están motivadas y enfocadas en los logros obtienen satisfacción gracias a la superación de tareas difíciles. Las personas que siempre están evitando el fracaso están más preocupadas por no cometer errores.

La gente que esquiva el fracaso «tiene menos probabilidad de intentar realizar tareas orientadas al éxito y se pueden dar por vencidas muy pronto si no ven llegar el éxito con rapidez y facilidad», afirma el psicólogo Carl Beuke. 

Sugerencia: para ajustar tu modo de pensar a una ideología más constructiva, concibe los riesgos como oportunidades. Evita los pensamientos aprensivos, eso te mantendrá motivado a largo plazo.

5. Fija objetivos específicos a corto y largo plazo

Es importante tener en mente tus metas; es decir, dónde quieres estar en cinco o diez años. Pero cinco o diez años son mucho tiempo; ¿qué se supone que puedes lograr mientras tanto?

El psicólogo deportivo, Frank Smoll, sugiere establecer metas a corto y largo plazo. 

Las metas a corto plazo permiten que las personas «vean mejoras inmediatas en el rendimiento y, por consiguiente, su motivación aumente», escribe Smoll en Psychology Today.

Advertencia: Confiar solamente en metas idealistas es perjudicial, ya que las metas secundarias, necesarias para alcanzar las metas principales, se tienden a ignorar. Esto da como resultado que no se logre nada en concreto. Contempla una lista de objetivos a corto plazo, pero mantén siempre la lista de objetivos a largo plazo —y sé ambicioso con ellos para que no se estanque tu desarrollo.

6. Recuerda que no es personal

Es natural tomar el rechazo como algo personal porque los seres humanos son seres inherentemente sociales. Pero en el marketing y las ventas esto es improductivo.

«Tomar las cosas de manera personal te mantiene atado a alguien», escribe la psiquiatra Abigail Brenner en Psychology Today. Si te enganchas a cada oportunidad fallida, te abrumará la decepción en muy poco tiempo.

Sugerencia: para alejarte de cierta situación desagradable, Brenner sugiere evaluar lo que representa para ti la relación con la persona con la que te molestaste.

7. Sal a caminar

Los seres humanos actúan para corregir los desequilibrios en la actividad neurológica. Es decir, cuando estamos estimulados de más o de menos inconscientemente buscamos maneras que nos lleven a un nivel de estimulación saludable.

Si estás molesto o frustrado, aléjate de la situación. Sal de la oficina a dar un paseo rápido, el ejercicio es un elemento con gran importancia en la motivación laboral. También puedes ir al escritorio de un compañero de trabajo para tener una charla rápida o simplemente toma un descanso en el baño. Al hacer algo relajante podrás concentrarte y enfocar tu mente en lo que te corresponde hacer.

8. Utiliza la visualización creativa

Esta es una de las técnicas más utilizadas para aumentar la motivación, ya que te permite imaginarte logrando ese objetivo que te propusiste. Todo desde diferentes perspectivas: cómo te sentirías, lo que dirías y lo que pensarías después de haberlo logrado. 

Debido a que al cerebro le cuesta diferenciar lo real de lo imaginado reaccionará como si todo fuese real. Si tienes idea de lo bien que te sentirías si logras tus objetivos, es más probable que sigas trabajando para alcanzarlos. Con unos pocos minutos al día serán suficientes para que tu motivación esté al 100%.

Consejo: No solo te imagines el éxito alcanzado de la noche a la mañana; visualiza los pasos para conseguir tus metas y las estrategias que necesitarás para superar los retos. 

9. Escribe tus metas y lleva un registro de tus logros

Es típico que en Año Nuevo hagamos una lista de cosas que queremos lograr, pero que no necesariamente logramos (o al menos eso creemos). Para eso necesitamos llevar un registro de todo lo que logramos día tras día. 

Concibe un diario donde puedas ver tus metas y trazar planes a futuro. Una de las técnicas de registro es el Bullet Journal, que es funcional para todo tipo de mentes, ya que permite organizar agendas, tareas y notas que te ayudarán a conseguir eso que tanto anhelas. 

 

10. Come bien y mantente hidratado

En muchas ocasiones, la falta de ganas para hacer cosas se debe simplemente a que tu organismo necesita determinados alimentos. Además, en los días de calor, es muy importante beber agua a menudo para mantener la actividad sin decaer.

11. Busca un sitio seguro

Una de las cosas que más motiva a trabajar es saber que se está en un sitio donde aprecian tus talentos y potencian tus habilidades. Así, la experiencia de hacer algo se vuelve más satisfactoria cuando estás en un sitio donde no hay amenazas y puedes expresarte libremente. 

12. Toma una siesta

Puede ser un motivador óptimo que te ayudará a recargar baterías para poder continuar de nuevo con el trabajo. De acuerdo con varios estudios, la siesta perfecta tiene una duración de 26 minutos. 

El psicólogo Ron Friedman destaca que una siesta aumenta la productividad, el estado de alerta, acelera los reflejos motores, mejora la precisión y la toma de decisiones, impulsa la creatividad y refuerza la memoria

13. Toma la iniciativa

Bien dicen por ahí que la pasividad es el peor enemigo de las personas. Si bien puede ser agradable que otras personas tomen decisiones difíciles por nosotros, sentirte con el poder y el control de tu vida es un motivador suficiente para hacer lo que quieras. 

Dar el primer paso hacia ese objetivo que te trazaste (el coche nuevo, una promoción o bajar de peso) te impulsará a cumplirlo. 

14. Medita

La psicóloga Mireia Cabero indica que la meditación es una herramienta que te permite conectarte con el presente en el aquí y el ahora. Te vincula con el sueño que quieres conseguir y activa el aprecio hacia tu objetivo. Aparte del hecho de que te mantiene cargado de energía positiva. 

Según Cabero lo importante de la meditación es «explicarte a ti mismo que aquello que vas a realizar es importante para ti, y poco a poco crear una narrativa que juegue a tu favor para que sientas emociones positivas a la hora de realizar el esfuerzo».

Pon en práctica estas técnicas para darte motivación y descubre cuál es más efectiva o qué conjunción de actividades te ayudan más a mantener la motivación activa y con un buen nivel.

Estrés Laboral

 Estrés Laboral

Publicado originalmente en octubre 20 2020, actualizado octubre 20 2020

Topics:

Productividad